Thursday, August 23, 2007

Leyenda de los seis guerreros (Parte 2)

Dicho esto, la figura fantasmal se esfumo ante sus ojos, se apago la última vela y los nueve caballeros escribieron esta profecía en los libros secretos de la orden. Durante 153 años se traspaso el secreto a cada maestre que paso por la orden, durante esos años buscaron y buscaron pistas para descubrir en que lugar nacerán estos seis guerreros, algo sabían, algo intuían, cada nombre decía algo, cada año, cada numero. Sin embargo, en esos 153 años, no fueron los únicos que buscaban pistas, en esa misma cantidad de tiempo y en el mismo lugar donde apareció la figura fantasmal, otros estaban tras esas puertas, otros oyeron el secreto. El Templo de Salomón se construyó para cerrar el paso a los seres del infierno, solo unos pocos sabían y otros menos recordaban porque había sido levantado en esas coordenadas, pocos sabían como mantener las puertas cerradas y no fue hasta la última vela que cerró el pacto de los templarios que se volvió a sellar nuevamente el paso entre la humanidad y los seres repugnantes del otro mundo, pero nada evito que unos cuantos quedaran libres, suficientes como para que la maldad comenzara a tomar forma.

Astaroth fue uno de los demonios que escucho la profecía, se sobo las manos y le dijo a su víbora posada en su hombro que era su gran oportunidad para recuperar lo que le pertenecía, monto su dragón y voló por los aires en busca de Vassago, quien con sus cualidades lo ayudaría a encontrar no solo a los demonios que se unirán a su ejercito, sino el lugar exacto para impedir que los seis caballeros nazcan.

Vassago fue encontrado fácilmente, puesto que su deseo por las mujeres lo condenaban, deseaba y poseía a cada mujer que era de su gusto. Haciendo el amor con unas cuantas mujeres mundanas se hallaba cuando Astaroth desde la lejanía disfrutaba de la escena, espero en silencio hasta que Vassago se percato de su presencia.

- no esperaba encontrarte de otra forma – dijo, con un tono sarcástico.
- ¿Qué queréis? – pregunto molesto Vassago, no le gustaba que lo interrumpieran cuando disfrutaba de la carne humana de una mujer.

El malvado demonio le contó a grandes rangos lo que planeaba y prometió compensarlo muy bien si cumplía con su petición. Desde ese día Vassago comenzó a reunir los ejércitos, y a descubrir algunas pistas para encontrar a los seis caballeros.
Cronicas de Erzsebet

Wednesday, August 15, 2007

La leyenda de los seis guerreros (Parte 1)

En el siglo XII, exactamente en el año 1119, nació la idea de formar una orden de Caballeros destinados a proteger a los peregrinos que fueran a visitar los Santos Lugares, específicamente el sepulcro de Jesucristo. Serían ocho caballeros, encabezados por Hughes de Payns, a los cuales se le entrego el antiguo Templo de Salomón y los cuales darían paso a la formación de los caballeros templarios. El día que se les entrego el templo comenzaron los trabajos para poder habitar el lugar, mientras ordenaban encontraron grandes tesoros, los cuales fueron ocultados para siempre bajo un secreto insondable, en los días que pasaron movieron cosas que no debieron jamás tocar y abrieron puertas que no debieron jamás traspasar. Una noche, los nueve caballeros realizaron un rito donde jurarían lealtad, hermandad y por sobre todo juraron guardar en secretos muchas cosas que el mundo aun no estaba preparado para saber, sin embargo, ellos quisieron ocupar estos secretos en beneficio de la orden, pero jamás para obtener poder, ya que sus principios no encajaban con esta visión.

Justo antes de apagar la última vela, que cerraría el pacto de estos nueve caballeros, apareció una figura fantasmal ante ellos, era un hombre con túnicas blancas, una pequeña barba, ojos apacibles, en un principio se creyó que era Jesucristo, pero lo mas probable es que haya sido Juan Bautista, este hombre les dijo que en 197 años más sucedería algo muy importante en el mundo, aunque no especifico con certeza lo que sucedería y tendrían que ser ellos los responsables de formar los ejércitos para enfrentar el holocausto. Nacerán cuatros hombres y dos mujeres, dijo y les indico el año exacto, pero no explico con certeza el mes, día, ni menos lugar donde ocurriría. En 1272 nacerían dos de los hombres los cuales debéis bautizar como Belenus y Sother respectivamente, en 1278 llegaría la mujer la cual debéis bautizar como Amithes, 1279 llegaría otro hombre el cual debéis bautizar como Palemon, 1281 nacera Anthanatos y finalmente en 1285 nacerá la ultima mujer la cual debéis bautizar como Arael, les dijo que deberán proteger y educar a estos hombres en el seno de su familia y convertirlos en caballeros templarios a la edad de 18 años, puesto que ellos serán los futuros maestres y futuros lideres que encabezaran los ejércitos.
Cronicas de Erzsebet

Wednesday, August 01, 2007

De Vuelta al Bosque

Cabalgando en su caballo vuelve al bosque, un bosque que no esta en los mapas, que solo su alma puede encontrar, su corazón y amor hacia Stygian la guían sin saber con certeza donde se encuentra, su misión había sigo cumplida, esta tranquila, liberada. Al entrar al bosque se detiene junto al río a beber agua, se sienta a meditar.

- Arael, mi querida aprendiz ¿Qué haces en estas tierras? – le preguntan con afectividad. Arael mira a su alrededor y solo ve como los árboles se mueven al ritmo del viento.

- ¿Quién esta ahí? – pregunta confundida

- Parece que tus ojos del alma ya no ven a este viejo guerrero – Arael toma su espada y se pone en posición de combate.

- SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTES!!!!! – grita amenazante.

- Baja primero esa espada – con duda baja la espada, pero toma el pomo con fuerza. Entre los árboles divisa una figura fantasmal, que poco a poco va tomando forma y se acerca lentamente a ella.

- BARREMOR!!!! – grita con alegría Arael y se abrazan fraternalmente.

- Mi querida aprendiz – le toma la cabeza y la acaricia de forma protectora, como un padre le besa la frente - ¿Qué haces en estas tierras? Mmmmm déjame adivinar ¿en busca de el guerrero Stygian?

- ¿Cómo lo sabes? –

- Barremor lo sabe todo y sobre todo si es en sus dominios ¡¡¡bienvenida al bosque Barremor!!!

- ¿tus dominios? Jajajjaja – Arael lanza una gran carcajada – entonces enséñame tus tierras – Barremor le da un golpe al caballo, quien desaparece entre los árboles.

- A pie es mejor – se ríe y comienza a caminar – sígueme, no te quedes ahí parada –
Juntos recorren el bosque, le explica como funcionan algunas cosas, le cuenta lo que ha hecho todo este tiempo que no se han visto, se ríen por horas de las anécdotas.

A Arael le agrada que Stygian este junto a Barremor, siente que volver junto a Stygian fue la mejor decisión que pudo haber tomado. Barremor le propone quedarse un tiempo en el bosque y que vuelva a los entrenamientos de combate, le explica que su amado también puede enseñarle algunas cosas, así como ella puede enseñarle a ellos lo que aprendió de su último maestro.

- Vamos a la cabaña, Stygian nos esta esperando – le dice

- ¿Comó, él ya sabe que estoy aquí? –

- Claro, seguramente tu caballo ya le dio las noticias – riéndose con tono burlesco.

Llegan juntos a la cabaña y Stygian esperaba en las afueras, se miran, sonríen, se abrazan con ternura.

- Sabia que volverías – le dice Stygian y se toman de la mano, como si con este lazo se prometieran no romper el pacto que alguna vez solo su corazón juro.
Crónicas de Erzsebet

Wednesday, July 18, 2007

La Campaña Solitaria de Arael (Parte Final)


En su corazón están los votos de castidad, el código templario corre por sus venas, pero se siente como una adolescente, como si fuera su primera vez en todo, suspira, se miran fijamente a los ojos y se vuelven a besar, pero esta vez desesperadamente, Arael olvida por completo el dolor entre las costillas, el cansancio, su misión. Stygian comienza acariciar su cabeza, con la punta de los dedos juega con su pelo, mientras besa su cuello desata las amarras de su corsés lentamente, no dejan de mirarse a los ojos, son cómplices, se aman. Baja por su cuello, lo muerde suave, la atrae hacia él, baja lentamente hasta los pechos, no despega sus labios ni un segundo de la piel, su lengua juega con sus pechos, baja al ombligo, su lengua juega entre los muslos, acaricia suavemente sus piernas, sus manos la toman con delicadeza, vuelve a subir, se miran, se besan, se desnudan completamente, la toma entre sus brazos y la lleva a la cama, ese momento es solo de ellos, nada existe, nada importa. Arael besa su espalda, la yema de sus dedos van de aquí para allá, se eriza la piel, el cuerpo se estremece, ella besa todo su cuerpo muy suave, la piel es solo una, el sudor se mezcla, los cuerpos se compenetran, se besan con ternura largamente, se acarician, se aman, el elixir estalla en una sincronización apasionada, se relajan, ríen, se miran nuevamente a los ojos, es su momento, ella apoya su cabeza en su pecho, lo abraza fuertemente y el silencio se apodera del lugar.

Stygian después de un largo rato cae en un profundo sueño, ella sin embargo no dejar de mirar el techo y de pensar, había roto el voto de castidad, estaba en un lugar desconocido, se sentía irresponsable, ama a Stygian desde el primer momento que se encontraron entre los árboles del viejo bosque, y no podía soportar la idea que la orden samurai se entere que ella esta ahí y acusen a su amado de traición y lo condenen a muerte, ella cree en su palabra, pero no confía en los demás que están detrás.

Se levanta, se viste, se prepara una taza de té con canela, se sienta cerca de la chimenea que aun quema algunos trozos de madera, mira el fuego por largo rato, se decide, se levanta, toma la caja, se pone su armadura, su espada, besa en silencio a Stygian.


- Te amo – le dice casi susurrando – nunca te dejaré de amar pase lo que pase.

Se marcha del lugar cabalgando en su caballo, deja atrás el bosque y al hombre que ama, su corazón es de un templario, así fue la promesa y el compromiso que adquirió frente al altar de los sacrificios. Cabalgó todo la noche y todo un día y luego toda una noche, sin parar ni beber agua, en la madrugada ve a lo lejos las tierras de Anamur, ya sabe que hacer y en donde buscar, los pasadizos secretos son conocimientos solo de los verdaderos templarios, ella sabe por donde entrar, los recorre hasta llegar a una gran puerta de metal, golpea la puerta y da la señal que solo ellos conocen. Al otro lado hay un hermano, la reconoce, la saluda con su espada apoyada en el pecho, la recibe con fraternidad. Se encamina hacia el altar principal, ahí estaba Athanatos meditando.


- He aquí hermano, Arael guardiana y portadora de la misión – se inclina ante él con honor.

- Te has demorado, pensamos que había pasado lo peor, pero me alegró que ya estés aquí – Athanatos la abraza y la invita a descansar, recuperarse – te esperamos en los comedores – le dice y se retira.

Arael va a sus aposentos, se ducha, medita, duerme una par de horas y luego baja al comedor principal, ahí estaban los hermanos, todos reunidos y listos para comer, ella se sienta, come en silencio, nadie pregunta nada, todos respetan su silencio. Al terminar, Arael queda sola con Athanatos.

- Hermano Athanatos, aquí esta la caja, la dejo en tus manos, he cumplido con mi misión – Arael da media vuelta, toma sus cosas, el caballo y vuelve al bosque en donde se encuentra Stygian.


Cronicas de Erzsebet

Wednesday, June 13, 2007

Apocalipsis 13:18



"Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis"
El ejercito de seis dirigido por seis: Amithes, Athanatos, Sother, Belenus, Palemon y Arael. Comienza el primer legado de 120 años antes de la venganza.
Cronicas de Erzsebet

Monday, June 04, 2007

La campaña solitaria de Arael (Parte 3)


El guerrero angustiado, la toma entre sus brazos y decide llevarla a un lugar donde ponerla a salvo. La sube al caballo y galopando muy a prisa se van en dirección a su cabaña en el bosque, al llegar la recuesta en la cama, saca sus botas, su armadura, la abriga con pieles e inmediatamente prepara infusiones de hierbas para untar sobre sus heridas de combate.

Varias semanas Stygian, el guerrero samurai, estuvo sanando sus heridas, mantenía el fuego encendido, Arael estaba inconciente, casi en el límite de la muerte, así pasaron los días y Arael sanaba día a día. El dulce aroma de té con canela la despertó, ella no sabia donde estaba, sin embargo se sentía segura, miro a su alrededor, había una mesa de madera con dos bancas, una chimenea con el fuego encendido, al lado de su cama estaba la caja, su ropa, su espada, a lo lejos escuchaba el silencio del bosque, los pájaros cantar y alguien cortando leña en las afuera. Le dolía aun todo su cuerpo, toco su herida bajo el pecho y recordó a su escudero muerto bajo sus pies, a los guerreros, la sangre, en templar de las espadas y recordó la mirada del ultimo guerrero antes de quedar inconciente "¿Qué habrá pasado?" pensó.

Sale de la cabaña y a lo lejos ve a un hombre cortando leña, él la mira, deja de lado el hacha y se acerca a pasos lentos y apacibles.

- Pensé que jamás despertarías – dijo Stygian con una sonrisa dulce.
Arael al darse cuenta que era Stygian corre hacia él y lo abraza fuertemente y comienza a llorar de alegría, pena, angustia y emoción, Arael seca sus lagrimas y confundida pregunta si fue él quien la salvo de ese guerrero samurai, Stygian solo la mira, la toma de la mano y la lleva dentro de la cabaña, en silencio se acerca al fuego, sirve un poco de té con canela y lo endulza con miel.

- bebe un poco, esto te hará bien – dice, pasándole una gran taza de madera – hay muchas cosas de que conversar- Se dirige a un rincón de la cabaña, toma su espada y la pone encima de la mesa, Arael la mira.

- pero esta espada es del guerrero que me ataco, acaso tu lo mataste?? – pregunta confundida, tratando de recordar el momento, pero nada viene a su mente.

- no Arael, esta espada me pertenece – al escuchar esto, Arael corrió rápidamente hacia su espada, la tomo firmemente y se puso en guardia – Baja esa espada, si hubiese querido matarte ya lo hubiera hecho.

- ¿¿Por que no lo hiciste entonces?? ¿¿Que quieres de mi?? – dice Arael gritando de rabia – Stygian suspira, se acerca y cuidadosamente le quita la espada, ella tiembla de miedo, la mira a los ojos y toma su cara cuidadosamente, hablandole suavemente.

- No sabia que eras un templario, la ultima vez que nos vimos estabas llena de secretos que nunca quise indagar, siempre te respete y yo tampoco te conté mis pequeños secretos.

- ¿Por que nos atacaron? – pregunto Arael con desesperación, curiosidad pero a la vez con una tremenda templanza interior.

- andábamos detrás de lo que portabas, esa era nuestra misión, sin embargo cuando vi que eras tu tras ese casco, no pensé en nada mas que traerte rápidamente a mi cabaña, estabas perdiendo mucha sangre, no quería verte morir así, menos en mis brazos y por mi espada – Stygian se aleja, toma la caja y se la pasa – no se que será lo que tiene dentro, es tuya y respeto tu misión.

- ¿Por qué haces esto? –

- Tu sabes porque Arael –

- No!!! No lo se!!! – dice Arael nerviosa y confundida.

- Porque TE AMO –

- Yo también TE AMO mi amado Stygian – hundiéndose en un beso dulce.
Cronicas de Erzsebet

Wednesday, May 23, 2007

La campaña solitaria de Arael (Parte 2)


Su misión era hacer llegar una pequeña caja al caballero Athanatos, que es el guardián de la ermita en Anamur, ella no sabe lo que contiene, solo que debe protegerla con su propia vida si es necesario, siente profundamente que porta con una carga sumamente importante. El viaje es de muchos días y muchas noches, partieron de Jerusalén a Nazaret, luego a Trípoli, Antioquia, nada ocurre en ese recorrido, caminan todo el día, deteniéndose solo para comer, en el atardecer prenden fuego en algún lugar seguro y se turnan en la noche para dormir. Arael piensa todo el tiempo cuando terminará esto, cuando será el día en que encuentre el portal de vuelta a casa, se pregunta si aquella caja será una respuesta o una pista que le mostrará el camino de regreso, a veces se pregunta si solo es su destino que debe ser así y resignarse a continuar y no pensar cual es el camino a los portales del tiempo. Algunas noches despierta sobresaltada y ve a lo lejos la silueta de su escudero en posición de guardia, observa el bolso que contiene la caja, se estremece, le causa curiosidad, pero respeta el sello del temple, el pacto de silencio y la prudencia que debe tener, se pregunta si es lo mismo que portaba Palemon cuando se encontraron por primera vez, especula variadas teorías en su mente, medita, asocia, sin embargo no encuentra la verdad, pues esta verdad de los caballeros del temple es un secreto y ella todavía no esta preparada, le falta mucho por aprender, madurar y crecer antes de que algo más le sea revelado.

La ultima parada importante fue en Alexandretta, donde pasaron una noche en la hostería principal, Arael viste de color negro y capa blanca, jamás muestra su rostro, pues no se debe saber que existen mujeres en la orden, en la madrugada siguiente continúan su viaje. A un día de Anamur, deciden detenerse cerca de un riachuelo a refrescar los caballos, pues están exhaustos. Arael se aleja de su escudero por algunos minutos para observar el paisaje, lo que le permite relajarse, mientras llenaba su bota de cuero con agua fresca sintió una brisa extraña en su entorno, como si las partículas del viento le hablaran en otro idioma, algo estaba pasando a su alrededor, era como sentir la guerra en el ambiente, empuño su espada y cabalgo rápidamente donde su escudero, a lo lejos ve que era atacado por cuatro guerreros samurai. Arael baja del caballo de un salto y comienza a combatir cuerpo a cuerpo con los guerreros en una dura batalla, lo único que tenia en la mente era la caja, su misión, dentro de sus maniobras logra acercarse donde su escudero y espalda con espalda matan a dos de sus enemigos, solo quedaba uno para cada uno, lo que les facilitaba el trabajo, Arael corre a buscar el bolso que contenía la caja. El escudero a pesar de los esfuerzos cae muerto a los pies de Arael, ella sin pensar mata sin piedad a los dos guerreros en forma consecutiva, ella cae de rodillas al suelo, a lo mejor en otro tiempo ella hubiese derramado alguna lagrima, pero esta vez era diferente, sabia que el destino debía ser así, jadeaba, estaba con la respiración cortada, con sus manos en la tierra, toma un puñado de ella y grita con rabia e impotencia, cuando mira al frente ve otro guerrero en posición de combate, se levanta vertiginosamente, corre con su espada en alto y da el primer golpe. Batallan durante horas, su oponente es el doble más alto, más ágil, con técnicas increíbles, el combate no era parejo, Arael ya estaba cansada, no tiene fuerzas, cae una y otra vez al suelo y trata de levantarse pero cada vez lo hace con más dificultad. El guerrero le arrebata la caja y le da una fuerte patada en el hombro, Arael desde el suelo jala sus ropas y comienza a decir sin aliento, como murmullo “non nobis domine, non nobis domine.....” y logra recuperarla, la aprieta contra su pecho y con la otra mano empuñando su espada trata de dar alguna estocada, al tratar de hacer esta maniobra Arael pierde el equilibrio y el enemigo clava su espada bajo el corazón y milímetros antes de perforar el pulmón, ella cae sin soltar jamás la caja. El guerrero antes de rematarla en el suelo decide quitarle el casco para no olvidar la cara de su adversario.

- ¡¡¡MALDITA SEA!!! ¿¡¡NO PUEDE SER!!? ¿¿ARAEL?? ¿¿¿ERES TU ARAEL???- grita, exclama, balbucea el guerrero confundido. Arael esta inconsciente y su cuerpo ya ha perdido mucha sangre.
Crónicas de Erzsebet

Thursday, May 17, 2007

La campaña solitaria de Arael (Parte 1)

Pasaron varios años desde que Arael atravesó los portales del tiempo desde la cueva de Krubera, sin embargo no olvida la ultima mirada del caballero Palemon antes de escapar a los pasadizos subterráneos. Han pasado muchas cosas durante estos años de soledad y desamparo, Arael se ganó el respeto y un lugar en la orden, ya es un hermano caballero. Tiene a su cargo a un escudero que la acompaña a todas las campañas. Ella se acostumbro a usar su cota de malla con capucha que envuelve toda su cabeza, dejando solo su rostro descubierto, su casco grueso de forma cónica, su espada, escudo triangular de lados ligeramente curvados, su lanza, un chaleco acolchado que lleva debajo de la armadura, zapatos de cota de malla y sus tres cuchillos, que siempre lleva consigo, una daga, un cuchillo para el pan y uno de bolsillo. Cuando no es tiempo de combate viste con túnica negra y capa blanca en la época de invierno.

En una noche muy fría Arael fue llamada por el maestre, la reunión duro varias horas y ningún caballero supo con certeza para que fue citada, la conversación quedo entre esas cuatro paredes, y el sol de esa fría mañana que vio partir al escudero y Arael en un silencio lúgubre.
Crónicas de Erzsebet

Monday, May 14, 2007

Subconsciente de Arael


Siento un dolor en el pecho, estoy como en un sueño sin poder despertar, no siento mis piernas, trato de moverlas pero no puedo… tengo un dolor intenso entre mis costillas, quiero abrir mis ojos y no puedo, siento a lo lejos que alguien esta cortando leña… pero quien? Dónde estoy? Siento aroma a canela, será té con canela? Deseo hablar pero no puedo… tengo mi boca seca, necesito agua, pero no tengo fuerzas… no tengo fuerzas para nada… la caja!!! dónde esta la caja? Mis brazos!! Mis piernas!!! Estoy como en un sueño, en una pesadilla interminable…. Dónde estoy?
Arael

Friday, April 13, 2007

En la Hoguera


A la mitad de la noche comenzó a sonar una campana, uno de los monjes despertó a Arael, le paso una antorcha y le indico un camino que daba hacia unos pasillos subterráneos, todos corrían, entremedio del tumulto, sofocada y sin saber lo que pasaba, "¿de qué estamos escapando, qué pasa?" trataba de preguntar, uno de ellos la tomó violentamente "están casando templarios, debemos huir" y el monje se perdió entre las escaleras de aquel laberinto. Arael decidió salir y al encontrarse afuera, entre sonidos de espadas, fuego, grito, sangre. A lo lejos se escuchaba "¡Moveros con paso firme, caballeros, y forzad a la huida al enemigo de la Cruz de Cristo!".
Las cruces rojas ardían sobre los hombros de los cadáveres aglutinados, era una masacre, al ver esta imagen Arael recordó a Palemon y corrió, corrió sin pensar en su alrededor, "Palemon" gritaba desesperada mientras la sangre era derramada en las tierras francesas, "Palemon" volvía a gritar mientras los caballeros eran capturados. Los ojos de ella están llenos de lagrimas y con un deseo de volver a Krubera, a sentir que todo era un sueño, un mal conjuro. Le llega una flecha en el brazo y cae desplomada, cuando recupera la conciencia se encuentra frente a un hermano enfermero, todavía estaba con los templarios.
- Palemon, ¿Dónde esta Palemon? – pregunta en un tono agotador.
-Vamos, debéis levantaros – el monje le ayuda a bajar de la cama y le indica una dirección – siga derecho hasta el centro de la plaza y no le diga a nadie que ha estado con uno de nosotros.
En un paso ligero, pero con mucho dolor en el hombro, llegó hasta la plaza, ahí estaba Palemón amarrado junto a otros caballeros, a punto de ser quemados. Un sujeto alza una antorcha y prende fuego. El olor a carne humana se emanaba por toda la ciudad, era el fin, no era un sueño. Él la ve entre el tumulto y le grita: "busca una montaña cósmica que tiene su cima en el cielo y su base profundamente anclada en el mundo subterráneo, así podrás volver". Arael mira al suelo y camina hacia un lugar que solo el tiempo le ayudará a descubrir.

Thursday, April 05, 2007

El secreto



Palemon se retira de la tienda y fue a visitar a Aumont. Arael desconcertada por todo lo que estaba sucediendo decidió seguir a aquel caballero en silencio, necesitaba saber si lo que estaba viviendo no era producto de su imaginación, salió de la tienda en puntillas, sin producir ningún ruido. A lo lejos vio una fogata encendida y algunos escuderos a su alrededor, un estandarte, el beauseant, la cruz roja de los templarios, blanco y negro, el principio y el fin, el presente y el futuro materializado en ese instante. Observa que Palemon entra a una de las tiendas y se queda escuchando en las afueras.

- Estamos en apuro, Saphon esta desprotegido y los Ángeles saldrán montados en dragones, algunos caballeros ya fueron enviados a proteger el templo- al escuchar estas palabras de Aumont hacia Palemon, ella pensó inmediatamente que estaban hablando en clave. Su mente comenzó a disociar la información pero lamentablemente no pudo recordar nada – el otro problema que existe – continuó - es esa muchacha, nos retrazará y debemos dejar el baphomet y el grial lo antes posible en escocia, encárgate de darle un caballo, comida y agua suficiente para sobrevivir a un viaje hacia el pueblo más cercano.
- No os preocupéis, yo me encargare – Arael al sentir que estaban saliendo de la tienda corrió sigilosamente hacia su cama y decidió dormir, sin embargo con lo que había escuchado durmió a sobre saltos.

A la mañana siguiente cuando despertó, Palemon preparaba la montura de un caballo blanco, cuando la divisa a la distancia la llama y le indica con la mano que se acerque.

- No entiendo que esta pasando aquí, pero no me creo capaz de viajar sola a un pueblo que ni siquiera se donde se encuentra – dice Arael muy apenada, Palemon hace un gesto de disgusto.
- ¿Escuchasteis todo verdad? – tomó a Arael de un brazo y la llevo a la orilla de un pozo que se formaba por un pequeña cascada que caía de la quebrada, hizo que ella se sentará y él de pie comenzó a decir:
- Yo no soy un estúpido y se muy bien que no eres de acá, tienes un acento extraño, vistes como ninguna mujer lo haría, pero algo me dice que puedo confiar en ti, porque me lo dicen tus ojos, tu mirada. Cabalga siempre siguiendo el río aguas arriba, llegando a la roca mas grande, entre unos matorrales hay una puerta, debes golpear 3 veces, el primer sonido seco y duro, un silencio y los otros dos seguidos, dile a mis hermanos que la espada de Palemon te resguarda. Nos volveremos a encontrar – Palemon vuelve a tomarla del brazo la lleva a su caballo blanco y la obliga a subir.
- Vete y no olvides que al final podremos vernos nuevamente – Palemon hace un seña a todos los caballeros y escuderos, comenzaron una marcha rápida, Aumont no se divisaba por ninguna parte, lo que hizo creer a Arael que él debió marcharse en la madrugada, en las sombras.

Siguió paso a paso las instrucciones que le dio aquel caballero templario, “un templario” se repetía a si misma mientras hurgueteaba entre los matorrales buscando la puerta, que supuestamente estaba cerca de la gran roca, “¿será esta roca o existirá una mas grande?” murmuraba. Se sentó derrotaba junto al río. “¿cómo llegue a este lugar?” pensaba, ya nada tenia coherencia, pero había que seguir buscando.

Al otro lado del río vio un animal desaparecer, como si lo hubiera tragado la tierra. Con mucho cuidado trato de cruzar con el caballo, sin embargo este no resistió la fuerza de la corriente que se lo llevo hasta desaparecer, Arael se tomo de unas rocas y avanzo lentamente hasta llegar a la orilla. Exhausta y temblorosa se dirigió al mismo sitio donde desapareció el animal, ahí estaba la puerta. Los hermanos del temple la recibieron con mucho recelo y la hicieron dormir en el lugar más alejado y oscuro del lugar. Arael observaba a su alrededor y pudo concluir que donde estaba era un calabozo para esclavizar a los sarracenos, se sentó a dormir.

Cronicas de Erzsebet

Monday, April 02, 2007

La carreta de heno



- ¡¡ Aumont !! hay una muchacha con vestimentas extrañas al costado del camino, esta inconsciente ¿Qué debemos hacer? – pregunta muy preocupado Palemon.
- No debemos detener la marcha, estamos contra el tiempo, en dos días el rey Felipe el Hermoso librara la orden de detención – responde en forma tajante
- Pero nuestra prioridad es ayudar a quienes nos necesiten –
- Obedeced mis ordenes Palemon –

Arael estaba sumida en un mundo donde las palabras de estos caballeros se mezclaban con las pesadillas que atormentaban su cabeza, siente un olor a podrido y la piel arde como si estuviera encendida en llamas, comienza a sudar, su corazón palpita fuerte, gime, llora.

- Parece que esta volviendo en si – afirma Palemon, mientras la caravana seguía su rumbo junto a la carreta de heno, tirada por los bueyes.
- Espero estimado caballero que estéis tomando la decisión correcta, subidla a un caballo, pero preocupaos personalmente de ella y que ningún caballero sea distraído – dice Aumont.

Caminaron varias horas por el bosque y cercano a la noche Aumont imponente con el estandarte picazo en la mano, ordena parar la marcha. Él es un caballero templario, un senescal. Decidieron acampar en ese lugar, Palemon levanto una tienda especial para la extraña muchacha herida, fue en busca de comida, ropa y un poco de agua para ella. De pronto, se escucha un grito ensordecedor proveniente de la tienda de Arael, Palemon empuña su espada y junto a dos caballeros corren hacia el lugar.

Ella lloraba y gritaba preguntando donde estaba, desconsolada, confundida.
- ¿¿Estoy en el infierno?? ¿¿Dónde estoy?? – preguntaba llorando y rasgando sus vestiduras.
- Tranquilícese, acá te encontrareis a salvo, recuéstese y trate de dormir – le dijo Palemon con una voz muy cálida y tomándola por los hombros.
- ¿Donde mierda estoy, este es un mal sueño verdad? ¿Quién es usted, por qué esta vestido así? – seguía sollozando.
- Mi nombre es Palemon, soy el hermano caballero del senescal – Arael lo miraba perpleja y no entendía nada de lo que estaba pasando – Estamos en Francia y marchamos a otras tierras en forma urgente, ¿Cómo te llamas?
- Arael
- Bien Arael ¿De donde eres y porque viste de esa forma?
- ¿Seguro que esto no es un sueño?
- Claro que no lo es, creo que estáis demasiado cansada y en estos momentos no podéis pensar bien, insisto que debéis descansar – En ese momento Arael comprendió que estaba en otra época, en otro tiempo, en otra dimensión, quién sabe, lo único cierto es que la mejor decisión era callar.
- Tiene toda la razón, descansar me hará bien.
Cronicas de Erzsebet

Thursday, March 29, 2007

El ritual



En la cima del cáucaso occidental, se encuentra Arael observando el sol esconderse en el horizonte, porta un libro que compro en una liquidación, una buena oportunidad para conectarse con un ser demoníaco. Arael duda que pueda resultar el ritual, no cree, se mofa y ríe mientras talla los últimos símbolos, sin embargo sigue adelante blasfemando hacia el cielo. A cada momento se cuestiona el porqué esta a las afuera de la cueva de Krubera, el solo hecho de estar ahí ya es un infierno, aunque la desesperación de no tener ni un veinte en sus bolsillos es más fuerte, siente que después de vender su alma al diablo podrá vivir tranquila.

Se sienta, suspira y enciende un cigarrillo, piensa que da lo mismo estar ahí, es lo mismo estar fuera del sepulcro o dentro de él, le da lo mismo vender el alma por un par de monedas, si estar en la tierra es lo mismo que vivir en el infierno de Dante.

La noche ha caído y los astros comienzan aparecer en la inmensidad del cielo, Arael enciende todas las velas, con una férula de avellano silvestre en su mano derecha, alza los brazos, con la vista dirigida a Levante comienza a recitar “A vosotros, espíritus de luz, Adonai, Eloim, Ariel y Jehovam, requiero y pido humildemente os sirváis concederme vuestros favores, dones, gracias y amistad, haciendo que en cuantas empresas ponga mano, se vea realizado mi deseo, en virtud de vuestra benevolencia, bendición y ayuda......” las nubes empiezan a danzar en el cielo de luna llena, formando un remolino omnipotente ante el mundo, las gotas de lluvia son cada vez más tupidas, pesadas, Arael sigue gritando con fuerza hacia el cielo “....poniendo toda mi alma, corazón, vida, sentido y voluntad para poder llegar a identificarme con diversidad, en prueba de lo cual firmo y certifico”. Toma una daga y ofrende su sangre sobre el pentagrama. Un torbellino se forma a su alrededor desplomando a Arael inconsciente sobre el suelo húmedo y mal oliente de la montaña.

Cronicas de Erzsebet

Tuesday, March 27, 2007

Amigo imaginario

“¿Quieres jugar?”- preguntaba la niña con voz alegre, “¿A quién le hablas Arael?” pregunta la madre, mientras observa como ella enseña coquetamente sus juguetes, ¿a quién le muestras tus juguetes?” insiste su madre, Arael la mira con sus ojos grandes, una sonrisa cómplice, inocente. Ella es una niña que siempre ha jugado sola, tiene sus propios juegos, sus historias fantásticas, sus escenarios mágicos, es normal verla hablar sola. Sin embargo, esta vez el alma de su madre se oscureció ante esta escena, se lleno de dudas, su pequeña niña miraba ese vació como si realmente alguien estuviese ahí.

Arael creció y se olvido de muchas cosas de su infancia, se escondió de la realidad en sus fantasías, dentro de un mundo lejos de la violencia humana, de la crueldad de su entorno. A sus dieciséis años viajó a un pueblo al sur de la ciudad, muchas cosas pasaron, muchas cosas que mejor no recordar, ella se enamoró y lloró por primera vez. Con esa enorme pena se refugio a los pies de un árbol, como siempre lo hace, lloro, lloro largamente. “¡No derrames esas lagrimas mi niña hermosa!” – se escucho entre el viento que atravesaba los árboles del bosque. Entre sollozos ella lo miró y se perturbó con la presencia de su amigo imaginario, no era posible, en ese instante no sabia si era parte de su imaginación o no, aunque su presencia era demasiado real. “¿me recuerdas?” – preguntó el hombre de vestimentas oscuras, “¿¡Vasago!?” – pregunto ella con el aliento cortado, un nudo en la garganta, con lagrimas aun sobre el rostro.

Él sonrió, se dio media vuelta y sus pasos se perdieron entre la oscuridad.
Cronicas de Erzsebet

Monday, March 19, 2007

En el LImbo

El templar de las espadas despertó a los demonios. Palemon en busca de la torre se encontraba. Bajó al infierno, recorrió todos los portales, entre la oscuridad busco los ojos de Arael, que se encontraba en el rincón de una celda húmeda, inconciente, lo que obligo al caballero a llevarla sobre sus hombros. Corrió entre la carne putrefacta y pestilente, corrió entre los cadáveres que yacen aun casi vivos entre el lodo y la oscuridad, corrió hacia el portal, hacia la luz. Mientras cruzaba la línea imaginaria entre el limbo y la realidad, se escucha un grito aterrador, un NO!! Desgarrador, lleno de ira y rabia. Vasago no perderá a su prisionera tan fácilmente.
Cronicas de Erzsebet

Tuesday, February 20, 2007

Palemon el guerrero solitario



Hoy solo quiero hablar de ti Palemon, la ultima vez que te vi fue cuando te capturaron los hombres de Felipe el hermoso, gracias por dejarme ir con ustedes esa noche en la carreta de heno y gracias por decirme donde debia correr esa madrugada para salvarme. Antes de abrir esta carta, pensaba que tu final habia sido triste en la hoguera, pero veo que no fue asi, veo que nuevamente tu espada te ha salvado. Caballero Palemon, silencioso, fuerte. Espero que nos encontremos nuevamente.
Cronicas de Erzsebet

Tuesday, February 06, 2007

BETELGEUSE


Siempre se ha dicho que todos nacemos con una estrella que guia tu camino, pero en mi caso yo creo que a alguien se le olvido darme la mia, sin embargo Barremor guiara mi camino hacia aquel hombre que me dira cual era la estrella perdida que le pertenece a Erzsebet.
Cronicas de Erzsebet

Monday, January 08, 2007

Antes de Llegar al Bosque















Errar es de humanos sin información precisa,
... o de tontos que sí la tienen.

La insistencia en la racionalización y formalización
del análisis termina empobreciendo nuestro conocimiento de la realidad.

Wednesday, December 27, 2006

En la Frontera
















Todavía me encuentro en la frontera del bosque y no me atrevo a cruzarla, me he preguntado cómo llegue a este lugar, qué historias he vivido, en qué momento perdí mis pasos. En ciertos momentos me siento cobarde por no luchar contra esos demonios que han invado el lugar, pero no se si vale la pena enfrentarlos, no se si vale la pena volver a buscar a Barremor, él quiso quedarse, y de cierta forma me alegro que Barremor cuide al caballero del bosque porque ese demonio lo cegó completamente.

Recuerdo cuando conocí a Barremor, fue en abril del año 1996 en el sur de Chile, me encontró llorando entre sus raíces y me abrazo fuertemente, esos tres días me senté a su lado y tomé nota de cada palabra que me decía. Ahí comenzó todo, Barremor se fue conmigo y me bautizo con el nombre de Erzsebet.

Friday, December 15, 2006

Adiós Barremor



















Dibujo Original de Angelica Tapia Lagos, Stgo de Chile 2006

Hoy no citaré a ningún poeta, el día esta triste y vació, no se si recuerdan a Barremor, él ha sido parte de mis poemas y cuentos casi toda la vida, Barremor solo es un árbol cuando quiere detenerse a pensar o dormir, pero la verdad es que él es una especie muy rara, puede transportarse en el tiempo y en el espacio, ha sido mi maestro de guerra, jamás he conocido a nadie que maneje mejor la espada que él, varias veces lo he visto mirando el mar y a veces creo que es un elfo que se esconde en el bosque, él tiene sus secretos y yo siempre he respetado eso. Hace muchos años con Barremor decidimos ir en busca de algo o alguien, nunca supe quien era hasta que me encontré con él en un bosque muy viejo, nos miramos a los ojos por largo rato y supe que Barremor y yo queríamos quedarnos aquí.

Ayer decidí irme del lugar, porque todo se pudrió, se ensucio, los árboles están secos, se respira incomprensión, injusticia… existe intolerancia, rencor, odio, ya me siento incomoda y decidí tomar mi espada, mi escudo e irme lejos. Créanme que trate de que todo fuera perfecto, pero el destino no se construye solamente con mis buenas intenciones, porque cuando ya no te creen es como si la tierra abriera un portal al infierno.

Estoy triste porque Barremor no quiso irse conmigo, quiere quedarse en el bosque hasta el día de su muerte, respete su decisión, nos abrazamos largo rato y yo me fui caminando bajo la penumbra de la noche. Mientras caminaba decidí no mirar atrás y no volver a ese bosque nunca más, aquí se acaba la historia con Barremor y los guerreros que nos encontramos en el camino.

ERZSEBET