Wednesday, May 23, 2007

La campaña solitaria de Arael (Parte 2)


Su misión era hacer llegar una pequeña caja al caballero Athanatos, que es el guardián de la ermita en Anamur, ella no sabe lo que contiene, solo que debe protegerla con su propia vida si es necesario, siente profundamente que porta con una carga sumamente importante. El viaje es de muchos días y muchas noches, partieron de Jerusalén a Nazaret, luego a Trípoli, Antioquia, nada ocurre en ese recorrido, caminan todo el día, deteniéndose solo para comer, en el atardecer prenden fuego en algún lugar seguro y se turnan en la noche para dormir. Arael piensa todo el tiempo cuando terminará esto, cuando será el día en que encuentre el portal de vuelta a casa, se pregunta si aquella caja será una respuesta o una pista que le mostrará el camino de regreso, a veces se pregunta si solo es su destino que debe ser así y resignarse a continuar y no pensar cual es el camino a los portales del tiempo. Algunas noches despierta sobresaltada y ve a lo lejos la silueta de su escudero en posición de guardia, observa el bolso que contiene la caja, se estremece, le causa curiosidad, pero respeta el sello del temple, el pacto de silencio y la prudencia que debe tener, se pregunta si es lo mismo que portaba Palemon cuando se encontraron por primera vez, especula variadas teorías en su mente, medita, asocia, sin embargo no encuentra la verdad, pues esta verdad de los caballeros del temple es un secreto y ella todavía no esta preparada, le falta mucho por aprender, madurar y crecer antes de que algo más le sea revelado.

La ultima parada importante fue en Alexandretta, donde pasaron una noche en la hostería principal, Arael viste de color negro y capa blanca, jamás muestra su rostro, pues no se debe saber que existen mujeres en la orden, en la madrugada siguiente continúan su viaje. A un día de Anamur, deciden detenerse cerca de un riachuelo a refrescar los caballos, pues están exhaustos. Arael se aleja de su escudero por algunos minutos para observar el paisaje, lo que le permite relajarse, mientras llenaba su bota de cuero con agua fresca sintió una brisa extraña en su entorno, como si las partículas del viento le hablaran en otro idioma, algo estaba pasando a su alrededor, era como sentir la guerra en el ambiente, empuño su espada y cabalgo rápidamente donde su escudero, a lo lejos ve que era atacado por cuatro guerreros samurai. Arael baja del caballo de un salto y comienza a combatir cuerpo a cuerpo con los guerreros en una dura batalla, lo único que tenia en la mente era la caja, su misión, dentro de sus maniobras logra acercarse donde su escudero y espalda con espalda matan a dos de sus enemigos, solo quedaba uno para cada uno, lo que les facilitaba el trabajo, Arael corre a buscar el bolso que contenía la caja. El escudero a pesar de los esfuerzos cae muerto a los pies de Arael, ella sin pensar mata sin piedad a los dos guerreros en forma consecutiva, ella cae de rodillas al suelo, a lo mejor en otro tiempo ella hubiese derramado alguna lagrima, pero esta vez era diferente, sabia que el destino debía ser así, jadeaba, estaba con la respiración cortada, con sus manos en la tierra, toma un puñado de ella y grita con rabia e impotencia, cuando mira al frente ve otro guerrero en posición de combate, se levanta vertiginosamente, corre con su espada en alto y da el primer golpe. Batallan durante horas, su oponente es el doble más alto, más ágil, con técnicas increíbles, el combate no era parejo, Arael ya estaba cansada, no tiene fuerzas, cae una y otra vez al suelo y trata de levantarse pero cada vez lo hace con más dificultad. El guerrero le arrebata la caja y le da una fuerte patada en el hombro, Arael desde el suelo jala sus ropas y comienza a decir sin aliento, como murmullo “non nobis domine, non nobis domine.....” y logra recuperarla, la aprieta contra su pecho y con la otra mano empuñando su espada trata de dar alguna estocada, al tratar de hacer esta maniobra Arael pierde el equilibrio y el enemigo clava su espada bajo el corazón y milímetros antes de perforar el pulmón, ella cae sin soltar jamás la caja. El guerrero antes de rematarla en el suelo decide quitarle el casco para no olvidar la cara de su adversario.

- ¡¡¡MALDITA SEA!!! ¿¡¡NO PUEDE SER!!? ¿¿ARAEL?? ¿¿¿ERES TU ARAEL???- grita, exclama, balbucea el guerrero confundido. Arael esta inconsciente y su cuerpo ya ha perdido mucha sangre.
Crónicas de Erzsebet

5 comments:

Belenus said...

uuuhhh!!! está buena la historia :-) aunque tal vez podrías trabajar mejor la descripción de los combates... ;-) solo un consejo.
Siento que cada vez que escribes afirmas más el relato (va de menos a más). Saludos y sigue así.

Erzsebet said...

tu sabes que mi fuerte no es el relato y haber cambiado a esta modalidad me ha costado bastante, gracias por el consejo, la verdad es que yo tampoco estaba muy conforme con el relato del combate jajajajjaa pero bueno, no por eso voy a dejar de escribir esta historia, besos mi querido Belenus y ojo que tu tambien tienen un papel por ahi en mi historia jjajajaja

Anthares said...

Ese combate a muerte con esos samurais es digno de un templario, vamos ARAEL !!!! no te rindas.....

Erzsebet said...

por algunos desperfectos tecnicos no he podido subir la tercera parte de la historia, espero compresion y paciencia.
Saludos Fraternos
Erzsebet
N:N:D:E:T:A

JaViEr TaPiA said...

PuTa k sOy lA RaJa hErMaNiTa..

BkN LoS VeMoS mAñAnA..

I XuTa k eScRiBeS BoNiTo..

fAlTa lA TeRcErA pArTe nO MaS...

XaU Se mE KuIdA Te aMo..