
Como en todo orden de cosas, existe gente sabia y gente estupida, lo mismo ocurre entre los demonios. No se como Vassago se las arreglo para que Astaroth siguiera creyendo en él luego de haberlo engañado y haber mandado todo su ejercito al Asia, donde vagaron varios meses buscando algo que jamás encontraron, sin duda Vassago es un demonio astuto y Astaroth demasiado ambicioso que lo ciega ante las palabras de un demonio inferior. Sin embargo hasta el propio Vassago lo encontró el destino, ya que al mes siguiente de haber nacido Amithes, nació el querido caballero Palemon sin que nadie se enterara del suceso, por lo menos no en ese mismo instante, puesto que una vez siendo un gran guerrero, su nacimiento paso a ser una leyenda entre quienes lo veían combatir. Vassago quedo tan atónito e hipnotizado con la gran cúpula luminosa que envolvió a Usiel que no se entero del nacimiento de este cuarto guerrero una vez que él ya era un adolescente, diestro, fuerte y gran guerrero entre guerreros.
Palemon el rudo, así lo llamaron sus mas cercanos por su forma bruta y ruda de solucionar los conflictos, de pocas palabras, pero agresivo y aguerrido, se decía que Palemon era un ser inmortal, un hombre solitario, silencioso, ermitaño. Se dice que solo una vez en su vida a amado a una mujer y que morirá amándola solo a ella, aunque nadie sabe con certeza de quien se trata. Con respecto de donde viene y donde nació también se dicen muchas cosas, una de ellas es que es un ser que no tiene ni padre ni madre y que nació de un huevo de dragón, otros dicen que se formo entre el barro de las cuevas profundas y otros simplemente dicen que cayo del cielo dentro de una bola de fuego enviado por los Dioses. Lo cierto es que Palemon es solo un mortal como cualquier otro y puede morir perfectamente a manos de otro guerrero, es hijo de un noble llamado Netzach que vive en lo que actualmente es Portugal y su madre se llama Ksiel.
Ahora bien, Netzach esconde un gran secreto, que involucra directamente a su primer hijo Palemon, él siendo solo un niño subió a las grandes montañas y le pidió a los dragones que las habitaban poder y fortuna a cambio de su primogénito, ellos aceptaron con la condición de que Netzach jamás lo volviera a reclamar como su hijo, ni menos hablarle de cual era la verdad, sin embargo debía instruirlo y darle todo lo necesario para ser el mejor entre los humanos mortales. Ksiel, su esposa, nunca supo de este pacto hasta el día en que estaba por dar a luz a su primer hijo que tendría por nombre Palemon, ese día Netzach la llevo a lo alto de las montañas y en una cueva sobre la cima Palemon dio su primer llanto, en ese momento los dragones volaron agradecidos sobre las montañas y le arrebataron al bebe mientras una luz alumbraba el lugar y el pequeño pecho del bebe. Ksiel lloro y lloro, pero Netzach le hizo entender que era el precio que debían pagar por lo que tenían actualmente. Como madre resignada y con mucha angustia bajó de las montañas con su esposo, nadie nunca se entero de lo que había sucedido y Palemon jamás sabrá quienes son realmente sus padres. Los mitos, rumores y leyendas que giran en torno a él a veces también crecen en su corazón, puesto que su relación entre los dragones de la montaña lo hacen sentir especial. Era huérfano ante los ojos de toda gente mundana, sin embargo creció feliz entre los dragones y las montañas, en pocos años se convirtió en un gran guerrero, el mejor de todos y su padre nunca lo dejo de lado ya que fue su gran maestro en todo lo que se refiere al arte del combate y el conocimiento científico.