Tuesday, September 25, 2012

“PUÑAL”, Adelanto Cuento para “Mutilaciones”


Resumen

Vivir con temor pasó a ser algo cotidiano en la vida de La Zulema. Cada noche sabía como empezaría: ella parada en alguna esquina, bien maquillada y perfumada, de tacón alto, blusón de encaje y minifalda cortita. En cualquier momento se detendrá un automóvil y ella subirá con su sonrisa fingida. Un cliente más, un poco de dinero al bolsillo y la incertidumbre de cómo terminará la noche. La Zulema sabe de los peligros de la calle, pero aún no sospecha como su vida se convertirá en una noche eterna. 

Extracto del Cuento

“Soy La Zulema, una de las chicas que se para cada noche en la esquina de San Antonio con Santo Domingo, soy la que normalmente usa encajes traslucidos, generalmente negros, con tacón bien alto, minifalda cortita, cortita, de esas que le gusta al tipo de hombres que suele requerir nuestros servicios. Mis largas pestañas postizas y maquillaje exagerado es inolvidable, al igual que mi aroma a colonia Coral, mezclado con jabón barato. Soy La Zulema, una experta en el amor, porque mi experiencia y el buen trabajo en la cama son fundamentales para tener clientes cada noche, así ellos vuelven una y otra vez.

Yo hace un tiempo tuve una profesión, otra, muy distinta a esta, de esas que se requieren años de estudios, pero esa profesión no me eligió a mi y pase de un call center, a promotora y de promotora a la calle. Una compañera de esas promociones tenía una doble vida y me enseño sobre el arte amatorio: “debes tener un gran corazón”- dijo esa vez. “Pues, debes amar a muchos hombre” – dijo, y yo, después de experimentarlo, decidí tener solo una vida, ¿para que dos?, si una ya es muy difícil. Además, cada persona sirve para una cosa, y yo sentía que servia para esto.

En este trabajo una teme muchas cosas: contagiarse de alguna enfermedad como el sida por ejemplo. Ya he visto a varias degradarse y consumirse en esa maldita enfermedad. O que te apuñalen, siempre hay clientes violentos, que te golpean hasta dejarte inconciente y después estas semanas fuera hasta que se pase al menos los ojos y labios hinchados. Pero lo peor nunca te lo imaginas, claro que no, porque ante tanto peligro puedes prevenirte de alguna forma. Sin embargo, ante ellos no, no puedes huir, no sabes que existen, ni menos cuando aparecerán en tu vida.” […]




Monday, September 10, 2012

Nace "Mutilaciones"



Hace mucho tiempo que me da vueltas en la cabeza lo invisible que se vuelven algunos seres humanos para el resto de la sociedad. De hecho en el cuento “Mensaje de Colibrí” (DESCARGA) parte de la pregunta ¿por qué la gente no los ve? (refiriéndome a los mendigos) y en el desarrollo de este cuento se explica que esos seres humanos no son vistos porque le han robado su nahual y como ya no existe ese vinculo con lo sagrado, estos seres se vuelven invisibles dentro de la sociedad. Si es que pueden seguir viviendo como mendigos, porque otros cuerpos por no poseer espíritu, no corren con la misma suerte y son depositados como entes vacíos, en un lugar muy parecido al infierno. La idea hasta ahí suena muy bien, pero no creo que haya podido alcanzar ese mismo reflejo en el relato. Quedaron muchos cabos sueltos y muchas aristas por desarrollar. Por lo tanto, la idea de ser invisibles ante una sociedad egoísta e individualista siguió golpeando mi cabeza por mucho tiempo.

Pensé largamente en una obra de teatro, en un poemario, o en el desarrollo de cuentos cortos o una mezcla de escenas, con poseía y cuento corto. Ya no quiero pensar en el resultado, sino que quiero enfocar mis energías en el desarrollo. Y es ahí cuando nace “Mutilaciones”, titulo solo tentativo de este proyecto.
Cuando pienso en vagabundos, esos seres que nadie quiere mirar, que todos quieren despreciar o todos quieren ignorar, pienso en “Mutilaciones”, ojala para muchos no existieran, para que no les recuerde lo miserables que son por dentro. Todos somos vagabundos desde alguna perspectiva, pero nadie quiere recordarlo.

Si una persona esta triste, la mayoría se aleja de esa persona, muchos prefieren estar con una persona alegre que con una persona triste. Esa persona triste pasa a ser un ser invisible, pasa a ser extirpado de quienes están felices o creen estarlo.

Quien no ha conseguido ser “exitoso” según los parámetros sociales, pasa a ser un fantasma, un extirpado.
Muy pocos miran a los ojos de un Down, ayudan a alguien con su silla de ruedas, guían a un ciego.
Muchos, si pudieran, los extirparían de la sociedad y luego se encerrarían en sus iglesias a rezar.

Total Plutarco alguna vez relató que en la cultura espartana se mataba a los niños deformes y enfermos para mantener su supremacía militar y como muchos hoy en día se creen superiores, no me extraña este deseo de sacar y extirpar a ciertos grupos. Por algo aún existe tanto racismo, grupos neonazis e incluso grupos religiosos, que creen que por entregar un plato de comida a un vagabundo tienen un derecho posterior de ignorarlos después. Hipocresía muy arraigada.

Podría seguir enumerando un sin fin de ejemplos de seres invisibles, pero quiero que los reconozcan en “Mutilaciones”, que se desarrollará en mi estilo, un tanto oscuro, mágico, fantástico, quizás un poco poético.
“Mutilaciones”, es mi actual proyecto de libro que quiero que al final del camino lo puedas descargar en formato pdf.

Hoy se dibuja otro sendero en el Desierto

Connie Tapia M. 

Monday, August 20, 2012

Descarga el tríptico del Cuento "Voces en la Eternidad"



"Desperté dentro de esta nave líquida,
suave, acogedora
¿en qué parte del universo me encuentro?"
- un hombre de fuego.


Este tríptico es una fusión de mi cuento "Voces en la eternidad" con ilustraciones de Nat Kougi. Lo he distribuido en papel por Santiago de manera gratuita y hoy lo dejo aquí para que lo puedan descargar e imprimir, esta en formato carta y la idea es que pueda llegar a cualquier rincón de universo.


Viviendo Entre Sarracenos 2da Edición


Por petición de muchos ya lleva circulando hace un par de meses una Segunda Edición de este poemario. ¿lo nuevo? En la contraportada viene una nota de Ariel Zúñiga sobre el poemario y el interior es diferente, una que otra corrección, aunque creo que así y todo hubieron detalles que se me pasaron.
Esta vez Culto al Chivo Distro esta a cargo de la distribución para quienes quieran una copia, consulta al mail: cultoalchivo@gmail.com.

"Algunos escriben en granito, otros pujan sus huellas en bronce, sin embargo el virtuoso taumaturgo escribe en el agua o en el aire. No busca interpretar lo sucedido, ni anticipar los vientos nuevos. El escritor taumaturgo escribe fuera del tiempo, sus trazos en el papel son un accidental registro, pues la palabra, garabateada o declamada no es más que lo ostensible de la inveterada magia. Humanos somos hace millones de años, cautivos de los astros, acariciándonos en la hierba. La voz de la poetisa irrumpe para recordárnoslo, para que nos asumamos en la bestia, en la carne y médula de milenarias generaciones nacidas y muertas en un destello." Por Ariel Zúñiga Núñez, Autodidacta profesional, escritor de  Violencia y Control. http://www.violenciaycontrol.blogspot.com/

Tuesday, February 14, 2012

BUSQUEDA



Dedicado a J.V.T.


Como sombra decadente en un pálido sol de verano
miraba desde las entrañas de la tumba abandonada.

Se creía que aquella gárgola era un ángel,
pues la tenue luz todo lo confundía.

Fue así como aquel resplandor se incrustó en un recuerdo
y no logró salir.
Era una espina clavada en un alma descompuesta.

Como fantasma errante logró salir
y cabalgó mil años buscando ese corazón robado.

Entre las grietas de otro sepulcro la encontró.
con flores en su cabello y un vestido robado.

Eran dos espíritus malgastados
unidos por una difusa promesa.

Solo dormir juntos mil años
entre los huesos rotos de una vida imaginada.

Ese día se combinaron como sombras
en una ilusión de pasión

viviendo el amor que nadie nunca entendió.


Monday, February 13, 2012

CARTA DESDE EL HOSPITAL



Amigo mío:

Todo surgió así: llegué sangrando de urgencia al hospital, era de madrugada, mis piernas temblaban solo del temor de pensar que algo tan bello terminaría desgarrando todo nuestro ser. Pasaron dos horas y lograron estabilizar la situación. Me derivaron a la cama 45. Cuando mi cuerpo cansado se desconectaba, los llantos desde el pasillo rompieron el silencio. Las enfermeras y doctores corrían de un lado a otro, el llanto se ahogaba desconsoladamente lleno de dolor. Se rumoreaba que a sus 27 semanas el corazón de aquella vida había dejado de latir. Yo en mi vientre seguía sintiendo uno con mucha fuerza.

No fue sino en aquella noche que dimensioné cómo mi corazón había llegado al límite de su capacidad. Abracé mi vientre con fuerza. Sabía que faltaba poco para que él estuviera entre nosotros y aun sentía miedo de decirte la verdad.
Miré el sobrio techo de la habitación, me puse los audífonos y subí el volumen de la radio. Ya no quería saber qué pasaba con la mujer del pasillo. Me asustaba pensar que podía ser yo viviendo aquella dolorosa situación. Me aferré nuevamente a mi vientre y traté de dormir.

Los sueños se tornaron en recuerdos. Recordé el día que nos conocimos en el paseo Las Palmas y cuando me dijiste, o advertiste, que solo seríamos amigos. Ha pasado el tiempo y aún ostento ese titulo de “amiga”. Conocí a tus chicas, conociste los míos y sin embargo cada vez que podíamos nos enredábamos entre las sabanas bajo algún manto oscuro de música pagana.

Recordé el día en que te dije que había dejado de fumar, pero también recordé que no preguntaste por qué. Ese día te encogiste de hombros e indiferente presionabas la tecla de play en el radio. Mientras yo guardaba silencio y no me avergonzaba de mi cobardía. Ese día me alejé de ti.

Sin embargo, hoy bajo este sombrío cielo, laten dos corazones en mi interior y no deseo volver a correr.
Hoy no quiero enfrentar esto sola, no en este silencioso y solitario hospital.

Si vinieras solo como un amigo a tomar de mi mano, tendría el valor suficiente para mirar a tus ojos y decirte que tú y yo tenemos algo más que una amistad de años. Entenderías porque estoy aquí, luchando para que ese segundo corazón se aferre a este mundo.

Si vinieras solo como un amigo, tendría el valor de decirte que tú y yo seremos padres y que no quiero volver a pasar una noche más con esta verdad.

Hoy debo reconocer que no fue sino en aquella noche que dimensioné cómo mi corazón había llegado al límite de su capacidad.

Te espero.

Desde algún Hospital, tú amiga


Thursday, January 26, 2012

VOCES EN LA ETERNIDAD


Ilustración realizada por Nat Kougi

Dedicado a mi hijo Ignacio.

"Desperté dentro de esta nave líquida,
suave, acogedora
¿en qué parte del universo me encuentro?"
- un hombre de fuego.

Se encuentra nervioso sentado en la cima del monte de la sabiduría acariciando el lomo de Kaldrof, su dragón, quien lo acoge en silencio puesto que siente la inquietud de su jinete. Aniel ya es un adolescente maduro, como dirían los maestros, muy independiente, inquieto y observador. -Cuando seas un adolescente maduro mi querido Aniel, estarás listo para partir- le dijo su maestro antes de iniciar el entrenamiento. “Maduro”, “maduro”, “maduro”… le calaba fuertemente en su alma y se estremecía tan solo en pensar en esa palabra. Él sabia que su tiempo había llegado y en cualquier momento debía dejar atrás a su fiel amigo Kaldrof. Temía por ese viaje porque había visto a sus amigos partir uno a uno a otras tierras donde debían cultivar todo por lo cual fueron entrenados: “amor y justicia”. Aniel muchas veces se llenaba de pensamientos oscuros porque creía que ese viaje era como partir a la guerra, una guerra donde nadie vuelve con vida. Al menos él nunca ha visto regresar a ninguno de los que partieron.

Aún se encontraba mirando nostálgico el horizonte cuando el maestro Malkuth lo toma por el hombro: -Es hora- guardó silencio por unos segundos, fijó la vista sobre el reino que se enaltecía bajo los últimos rayos de luz del día y prosiguió –los demás están esperando para darte instrucciones-. Aniel abrazó fuertemente por el cuello a su amigo Kaldrof, tomó aire y, a paso firme y decidido, caminó junto al maestro en silencio hasta llegar al umbral del gran salón.

Desde ahí podía visualizar a los maestros Kether, Gueburah y Yesod en el altar, cada uno con una caja de madera, con hermosos enchapados de plata entre las manos. Aniel suspiró y caminó por el centro del gran salón hacia sus doce maestros que se encontraban distribuidos a los costados.

-Ya has aprobado las enseñanzas del maestro Malkuth- le dice Kether levantando la caja de madera sobre su cabeza –dentro de esta caja están depositadas todas las enseñanzas que has recolectado con cada uno de los doce maestros-. El hombre baja la caja y se la entrega a Aniel, quien se acerca solemnemente a recibirla.

-Acá Aniel esta depositado uno de los elementos que regirá tu nombre en las tierras donde debes partir- le dice el segundo maestro Gueburah – el Fuego. Desde ahora tú no te llamaras Aniel, tu nuevo nombre será Ignacio, el hombre de fuego, símbolo del cambio, la purificación y el sacrificio- concluye el maestro, quien le entrega la caja con orgullo.

-Está última caja, Ignacio, contiene otro elemento que debes llevarte contigo: El agua, la cuál alberga el corazón de la humanidad, símbolo del amor, los sentimientos positivos, la amistad, la compasión y la alegría- concluyó Yesod con la última parte de lo que fuera una ceremonia de término del entrenamiento, de inicio del viaje. Yesod no se pudo contener y una vez que le entregó la tercera caja, abrazó fuertemente a Ignacio.

El maestro Malkuth hizo señas a Ignacio y lo guió hacia su cuarto –Recuerda: tú eres parte de la creación, no importa en que tierras te encuentres- besó su frente –Lo que es arriba es abajo – Ignacio movió su cabeza afirmativamente y se inclinó de modo de agradecimiento. Malkuth se retiró en silencio y poco a poco el sonido de sus pasos se desvanecieron entre los pasillos del lugar.

Ignacio se recostó en la cama con los brazos cruzados tras su cabeza. Miró el techo por largas horas, se resistía a cerrar los ojos y dormir, no sabia porque, pero presentía que si lo hacía no volvería a despertar jamás. Así pasaron las horas hasta que el cansancio lo venció.

Los sueños se apoderaron de su mente. Ignacio se veía volando alegre sobre el lomo de Kaldrof por inmensas tierras desérticas, enormes masas de aguas, atravesando ruinas y reinos destruidos. La imagen era cada vez más desoladora, los ríos de pronto rebozaban en sangre de animales muertos, Ignacio ya no sonreía y a veces tenia la sensación de caer al vacío, cerraba los ojos y se aferraba fuertemente en el cuello de su amigo. Pero el viaje entre esas tierras nefastas continuaba y nada lo calmaba hasta ciertas noches donde escuchaba una suave voz que le decía: “Te amamos”- no sabía de donde provenía, pero sabía que el universo no se olvidaba de él.

Los sueños que invadían la mente de Ignacio se tornaron eternos. Cada vez que ingresaba profundamente a uno de ellos, los rostros de sus maestros iban desapareciendo y la voz del universo era cada vez más cercana. –Prométeme que te quedaras aquí- le dijo una noche y sintió como si el universo lo abrazará, sonaba triste, calido, pero lleno de amargura, el cielo se torno gris y esa noche la lluvia no cesó.

Al día siguiente Ignacio creyó que despertaba de ese extraño sueño, pero al abrir los ojos era como despertar en otro, aunque esta vez ya no recordaba ni a sus maestros ni su dragón, solo tenia la sensación de que aquel lugar era donde debía quedarse. Estaba dentro de una nave, rodeado de un líquido viscoso. Al principio se asustó porque pensó que se ahogaría en ese ambiente, pero luego de un momento dejó que el líquido llenara sus pulmones en un cálido abrazo. Miró sus manos y eran pequeñas, muy pequeñas. Sus pies eran igual de pequeños. Nadaba desnudo dentro de la nave y escuchaba esa voz muy lejos, a través del medio acuoso, como un eco deforme resonaba aquella voz del sueño. No sabía en que parte del universo se encontraba, todo era nuevo para él. Los sabores desde el ombligo, la música desde el exterior, los cuentos para él.

Así paso Ignacio dentro de la nave líquida, la cual día a día era más pequeña o él era más grande para estar dentro de ella y fue ahí cuando decidió salir. Necesitaba más espacio.

Buscó y buscó hasta que encontró un túnel rojo por donde salir. No le fue para nada fácil luchar con su cuerpo a través de las paredes húmedas y estrechas, sin embargo logro salir al exterior frío y seco. Fuera de la nave líquida no era cálido. Ignacio lloró. Todo era muy diferente.

-¡Mira! ¡Es hermoso!- dijo aquella voz que tan familiar le sonaba a Ignacio. Cesó de llorar y vio a Kaldrof entre el aura de su protectora, pero no lo reconoció, aunque tampoco le dio miedo. Mas bien le transmitió paz.

Ignacio ya había llegado al fin de su viaje y sin saber aún, al comienzo de su aventura. Ignacio nacía en su nueva tierra como un guerrero de fuego.

- Fin -


Friday, December 02, 2011

Segundo Tomo de Sudamerican Attack, Comic!!


Y con el equipo de Sudamerican Attack Liberamos el Segundo tomo de este comic, que consta de 10 páginas fotocopiadas (sin contar la tapa) donde se pretende llegar a un bajo costo a todos aquellos que aman el comic subterráneo, post apocalíptico, a la vena, transgresor.

Puedes unirte al facebook en facebook.com/sudamericanattackcomic
o pedir tu copia a sudattackcomic@gmail.com

Solo a $500 (pesos chilenos) o un dolar si se quiere hacer la conversión.

Benedicto trata por todos los medios de destruir a la resistencia, pero no sabe que su enemigo no es tal fácil de destruir mientras la fuerza del metal siga viva!!

Dibujado por: Nat Kougi http://natkougi.deviantart.com/
Historia de: Juan Valdivia T. y Connie Tapia M.
Guión: Nat, Juan y Yo (Connie)

Friday, October 28, 2011

Sudamerican Attack, el Comics!!




Un buen tiempo desaparecida por mi gran eterno desierto, y es que he estado junto a un gran equipo gestando esta nueva creación, se trata de "Sudamerican Attack, el comics", basada en un Chile post-holocausto donde el gran tirano Benedicto gobierna, pero se encuentra con una resistencia metalera que se niega a caer en sus predicas y serán su principal enemigo. El mundo esta en caos, pero para la resistencia sigue siendo importante mantener en alto la fuerza de la música metal, fuerza que ellos no saben que los mantendrá vivos a ellos y a un planeta lejano.

Este fin de semana sale el primer número, en formato totalmente auto-producido, 10 páginas en blanco y negro donde empieza la historia. Tendrá un costo de $600.- pero como promoción de lanzamiento las primeras 50 copias serán a $500.-

Puedes pedir tu copia a australynorth@gmail.com

Dibujado por: Nat Kougi http://natkougi.deviantart.com/
Historia de: Juan Valdivia T. y Connie Tapia M.
Guión: Nat, Juan y Yo (Connie)

Wednesday, August 31, 2011

A veces...





A veces el universo se hace pequeño, tan pequeño que no se puede oír, sentir, ni ver.
Otras veces es inmenso que no se puedo tocar, ni menos descubrir.
Simplemente todo es tan irreal que piensas que no lo sentirás.
Quizás esa sensación era un sueño o nada.
A veces creo que son hologramas o pesadillas.
De esas pesadillas que orbitan sobre tu cadáver como buitres esperando desgarrar tu carne o solo lo que queda de ti.
A veces creo que es una fotografía que aun no ha sido revelada o quizás nunca ha sido tomada.
¿y si fuera una historia mal contada? ¿con ese final que no quieres oír?
Donde ellos dicen que el universo no es o es de papel, de ese papel antiguo, doblado, maltrado.
Con esa pregunta garabateada que da vuelta por la cabeza y quisiera encontrarte para contestar
“¿Crees que puedes vivir otra vida después de ese beso?”
A veces el universo se esconde y huye o ¿eras tú?



Thursday, March 24, 2011

El Taller


Un taller mecánico mezclado con un laboratorio químico, cables en el suelo, tornillos esparcidos, fierros, un mesón en el centro con martillos, destornilladores, clavos, etc. En una esquina una mujer sentada en el piso (un androide). Él vestido con overol, concentrado en una maquina parecida a un corazón, lo estudia, atornilla un par de cosas sobre él, encaja piezas. Ella entra.

ELLA: ¿Aún intentas repararlo?

ÉL: ¿tengo otra opción para que ella (apunta al androide) funcione? (golpea la máquina sobre la mesa, parece abatido)

ELLA: Tu sabes que si

ÉL: Esto… (toma la máquina y la muestra con orgullo, guarda silencio, medita) …pase mucho tiempo buscando uno de estos (insiste en que ella lo mire bien), era maravilloso… la mejor creación… sublime… con funciones perfectas…

ELLA: (lo interrumpe con tono irónico) y duró lo que dura cualquiera de estos artefactos desechables.

ÉL: (enojado) no es cualquier artefacto desechable… tu lo sabes mejor que nadie

ELLA: (irónica) claro que lo se, es una máquina confeccionada y adaptada por ti y para ti.

ÉL: (molesto) sabes que no es así (mira al androide) tu, mejor que nadie, sabes que yo solo quería darle vida (la mira a ella y luego al androide, mira el piso)

ELLA: ¿y tu vida?

ÉL: Mi vida esta aquí, en este taller, porque cuando…

ELLA: (lo interrumpe) mirando androides y reparando corazones ajenos.

ÉL: Este es mío, lo construí para ella (refiriéndose al androide)

Ella busca entre sus ropas, saca una foto doblada y se la entrega.

ÉL: ¿qué es esto?

ELLA: Una foto de ese día que caminamos por el parque… (él mira extrañado) …es un regalo, quiero que la conserves (él gesticula, ella tímida juega con su pie como dibujando figuras en el suelo, mira un instante el suelo, luego se incorpora y lo mira fijamente). Pensé que si de vez en cuando mirabas esta foto podrías olvidar esta realidad. Una realidad alejada de los androides… de los circuitos… de estos aparatos de mentira.

Le devuelve la foto con desprecio

ÉL: Debo seguir trabajando (vuelve a la mesa y comienza a trabajar en la maquina, unos minutos de silencio)

Ella rompe el silencio

ELLA: ¿Aún deseas repararlo?

ÉL: (levanta la cabeza y con tono seco) Cierra la puerta antes de salir.

Él se incorpora nuevamente a su trabajo, ella de pie, congelada, vacía. Camina hacia la puerta y antes de cerrar habla casi como un susurro.

ELLA: yo no necesito uno de esos todavía.

FIN DE LA ESCENA

Monday, March 07, 2011

El universo en un susurro

Espacio Oscuro, una banca en el centro, una luz roja la ilumina, él esta sentado en la banca, ella entra de un costado de la escena, lo mira

- Ella: ¿Eres Tú?

- Él: No sé a quién buscas

- Ella: (se encoge de hombros, confundida) Supongo que te buscaba a ti (se inca, posa sus manos sobre sus rodillas y lo mira a los ojos) ¿puedo descansar aquí? (con un pequeño gesto indica sus muslos, él hace un gesto afirmativo con la cabeza, ella se apoya sobre sus piernas y él le acaricia el cabello) se que aún queda mucho por aprender (suspira), muchas veces me siento confundida, intento entenderlo, pero… pero no puedo descifrar lo que intenta decirme.

- Él: silencia tu espíritu

- Ella: muchas veces el universo susurra tan despacio que no puedo oírlo.

- Él: ¿Realmente eres tú?

- Ella: cuando te escuche (mira al horizonte) se abrió una caja… allá (se pone de pie, busca, señala) ¿te imaginas donde? ¿lo puedes ver? (silencio) la caja se abrió y una luz se disparó al cielo, como si fuera una señala… como si alguien quisiera avisarle a los ángeles que debían bajar del cielo (lo mira)… tu debías bajar… es ahí cuando te vi sentado en la banca, pero… (duda) no te vi bajar del cielo.

- Él: yo pensé en ti.

- Ella: a veces creo que me queda mucho por aprender, pero el universo susurra tan despacio que no puedo oírlo.

- Él: (la toma de los hombros) Mírame (ella levanta la cabeza y lo mira) ¿qué ves?

- Ella: un beso

- Él: ¿qué?

- Ella: ¿te puedo besar?

- Él: soy un recuerdo… creo que no puedes besar a un recuerdo

- Ella: (confundida) ¿Cómo?

- Él: yo siempre te pienso

En un costado suena una caja de música, ella la mira, se acerca, se ilumina la caja de música, se apaga la luz donde esta la banda y él. Ella se acuesta boca abajo y mira cuidadosamente la caja de música.

- Ella: siempre te pienso, pero el universo susurra tan despacio que aún no puedes escuchar como grito por un beso.


Erzsebet

Sunday, February 13, 2011

El día en que Afrodita surge


Dulce:

Anoche te soñé emergiendo del mar, como un ser azulado que crecía hacia la inmensidad del cielo. Te veía volar hacia las estrellas y cristalizado en la constelación oí tu llamado. Traté de volar hacia ti, pero unas delgadas manos se enlazaron en mi cintura, reteniéndome. Busqué desesperadamente tus manos, tus labios. Ya no estabas.

Cómo explicar con palabras esa imagen que viaja a velocidad luz y golpea mi retina cada vez que recuerdo tu voz mezclarse con el viento. Esa voz que vibra junto al océano diciendo “mi Laura del mar”.

Creí, en algún momento, que si esperaba en la orilla del mar vería aquél mágico barco blanco venir hacia mí. Quizás encontrarte a bordo del tren silencioso que cruzó nuestro destino, pero nada apareció.

Imaginé tu cuerpo dormido viajar hacia la luz y corrí para alcanzarte, no quería dejarte ir. Pensé que un dulce beso te mantendría a mi lado por siempre.

Así lo imagine. Así pensé tu partida, diciéndome… diciéndote: “aquí estoy… a tu lado”. Sin embargo, solo pude mirar hacia el horizonte y ver crecer flores niphredil sobre ti, sin tener la mínima posibilidad de decir “te amo” sobre tu regazo y atrapar esa última gota de existencia, que estoy segura hubiese sido para mí.

Hoy entrego esta carta a nuestro testigo silencioso, que guardó besos y miradas culpables. Hoy te digo adiós a través del mar.


Te amo.

Wednesday, January 05, 2011

Televisor Blanco y Negro, Remake

"Hace un tiempo quise hacer un ejercicio: tomar textos antiguos y re-escribirlos. El primero que tome fue "TV Blanco y Negro" escrito en el 2008 y ahora su Remake terminado en Diciembre 2010. Ahora lo comparto con ustedes y espero que lo disfruten"

Despierto con el aliento calido de Sara en mi pecho, disfruto del sabroso perfume a vainilla que emana de su cuerpo desnudo sobre el mío, su respiración es lenta, pausada, intento zafarme en varias ocasiones, pero sus blancas manos sujetan mi piel cada vez que trato de hacerlo, ella se aferra a mi y de cierta forma, eso me conforta, sentirla a mi lado, tan mía. La noche anterior en perfecta atmosfera con Chuck Berry’s bailamos apretados en el balcón del departamento, “me encanta esta canción”- me dijo al momento en que sentí mover sus caderas de un lado a otro al ritmo de “Blue Feeling”, sus labios rojos se pegaron a los míos y no recuerdo en que momento el tocadiscos se silenció. Aún debe estar prendido, pienso y con cuidado salgo de la cama, camino al living, arreglo el tocadiscos y prendo la radio, alguien habla, no le presto atención. Voy a la cocina, pongo agua en la tetera, prendo fuego y la dejo ahí, corto unas rebanadas de pan y las llevo a fuego lento en el tostador, preparo las tazas, una bandeja. El día de los enamorados había sido perfecto, la sonrisa de Sara se dibujaba como un fino trazo de pintura rosa sobre el cielo, se veía radiante. Miro al living y ahí estaba el televisor blanco y negro que le había regalado, era pequeño, con dos perillas en los extremos y un botón en el centro, todos ubicados perfectamente en la parte inferior de la pequeña caja cuadrada, la imagen es nítida, perfecta como la noche entre Sara y yo. No muchos tienen un aparato como este, son difíciles de adquirir, costosos además, pero hace años que con mi quiosco de diarios y revistas he podido solventar uno que otro gusto. Ahí estaba mi televisor, si, se lo regale a Sara por el día de los enamorados, pero debo reconocer con algo de culpabilidad, que este regalo era más bien para mí.
“El aroma a pan tostado me despertó”- dice Sara apoyada en el borde de la puerta de la cocina, vestía con mi pijama, ella conocía de mis gustos y uno de ellos era que mis ropas quedaran impregnadas de su aroma. “Sube el volumen a la radio”- me pide con curiosidad, lo hago y hablan sobre una protesta en Marruecos, “Eso se veía venir”- dijo Sara, “Los franceses no deberían de haber hecho ningún ensayo… ¿cómo se dice?”- intente responderle, pero ella prosiguió “nucleares, eso… ensayos nucleares”- se acerco, unto mantequilla en el pan, tomo la tetera con el agua ya hervida y la vertió en las tazas. Disfruto del aroma a café, apago la radio, prendo el televisor y nos quedamos con nuestras bandejas sentados frente a él, nos silenciamos, solo se escuchaba lo que salía de la pequeña caja, de vez en cuando el sonido de un sorbo de café, algo de respiración.
Sentarse frente al televisor se transformo en una rutina, cerraba el quiosco de periódicos, pasaba por el almacén, compraba comida y al llegar a casa me sentaba en el cómodo sillón que compre especialmente para ver televisión. “El sillón es demasiado grande” – decía Sara mientras lo bordeaba e inspeccionaba de arriba abajo, “Es perfecto”- le dije, pague en efectivo al vendedor y cuando llegamos al departamento fue un lío subirlo hasta el piso seis, si no fuera por un par de vecinos que ayudaron, a lo mejor hubiese considerado devolverlo, pero no lo hice y ahí estaba siempre a mi disposición dispuesto a cumplir mi obsesión.
Al comienzo no me di cuenta que era una obsesión, ni siquiera fui capaz de verlo cuando Sara me lo enrostraba. Recuerdo aquella vez que venia del trabajo y la encontré sentada en el sillón, sus ojos estaban clavados en una profunda rabia proyectada hacia la ciudad, “ya no aguanto más Jaime” – su voz quebrada, contenida, intentó decir algo más pero su rostro se perdió entre sus manos y comenzó a llorar. Le acaricie la espalda, pase mis manos en su fino cabello, bese su frente, se levantó con furia y cerró con fuerza la puerta de la habitación, me encogí de hombros, saque una cerveza del refrigerador y me senté a ver un talk show. Creo que me quede dormido y estoy casi seguro que ella fue quien desconecto el aparato a media noche. Acción que no pude corroborar porque Sara no volvió ese día a casa, ni el siguiente, ni el siguiente.

Si, me abandono y aprovecho de llevarse todo en algún momento que no me encontraba en casa. Un día al volver del trabajo encontré el televisor y el sillón en medio de un vacío perturbador, pero si encendía el pequeño aparato todo parecía llenarse. Y ahí me quede sentado, con una cerveza en la mano mirando programas nocturnos.

Poco a poco deje de cumplir con mis obligaciones, olvidaba abrir el quiosco, ir por la mercadería, a veces simplemente dejaba pasar los días confiando que mis ahorros durarían lo suficiente. El polvo, las botellas, la basura se acumuló por todos lados y aún así no me daba cuenta de nada, solo al momento de leer una notificación que me avisaba de la inevitable quiebra de mis finanzas. Solo en ese instante me di cuenta que era un adicto al mundo encerrado en la pequeña pantalla blanco y negro.

Un día se acabo la comida, las cervezas y todo lo fundamental. A regañadientes decidí salir de compras, pues no quería perder ni un segundo de la programación. Era de noche, una noche fría. Me abrigue con un chaquetón, gorro y bufanda y camine un par de cuadras, las calles casi vacías, poca gente transitando, negocios cerrados. Seguí caminando, debía encontrar algo donde abastecerme.

A lo lejos vi la luz de lo que podría ser un negocio cruzando la esquina, apresure el paso. El sonido de las monedas en un tarro me desconcentro, era un mendigo sentado entre cartones pidiendo limosna, su aspecto era repulsivo, cadavérico, y emanaba un olor nauseabundo, acelere aun más el paso, baje la cabeza y choque involuntariamente con un joven que repartía volantes, me miró con desprecio y me entregó el papel, quise pedirle disculpas por mi imprudencia pero al voltearme no lo vi por ninguna parte, mire el folleto, lo guarde en el bolsillo de mi chaquetón y cruce la calle, entre al negocio y compre lo necesario. Al salir aún terminaba de guardar el dinero que sobro de la compra, al sacar la mano cayo el papel, lo recogí. Era publicidad de un nuevo canal de televisión, tenia impreso la imagen de un payaso apuntando con el dedo índice y decía: “Canal 6, las chicas de tus sueños solo para ti”. Lo mire por varios segundos, me recordó al Tío Sam con su consigna “I want you U.S Army”, pero esto era un payaso, de esos que nunca me gustaron. Recuerdo cuando mi madre me regaló uno de trapo, lo metí al closet y nunca más lo saque de ahí, volví a mirar el folleto y tuve la sensación que lentamente el payaso esbozaba una sonrisa diabólica, asustado solté el papel de mis manos, lo miré y el viento se encargo de llevarlo lejos de mi, observe como volaba y se quemaba en una pirueta enloquecida por los aires, no podía ser posible, no tenia sentido, escuche que la brisa vibraba como risa estridente sobre mi hombro, me encogí, me sentí pequeño, estremecido acelere el paso, pero fue entorpecido por el mendigo quien tomo de mi pantalón, intente zafarme, al mirarlo tenia la misma sonrisa perversa de aquel payaso, forcejeé el pie hasta que logre soltarme de sus horrendas manos huesudas. Camine apresuradamente y no pude evitar recordar a Sara y mi adicción por aquel maldito televisor. Al llegar aún me encontraba perplejo y decidí no encender el televisor, al menos no esta noche.

Me acosté a dormir en mi viejo colchón, las sábanas se encontraban frías y ásperas, di vuelta de un lado a otro, hasta que conseguí ponerme cómodo y conciliar el sueño. No podía dormir, sin darme cuenta caí en un sueño profundo donde las imágenes de una vida plena giraban alrededor, sonreía y gozaba con los cuadros que se dibujaban en el entorno, trataba de alcanzarlos y estos se alejaban cada vez que lo intentaba, corría por alcanzarlos, pero cada vez se alejaban más y más, de un momento a otro deje de sonreír, ya no me parecía graciosa la situación. Cansado, me senté en la orilla de un camino de tierra, escuche música, parecidas a la de los circos cuando llegan a la ciudad. A lo lejos observe que se acercaba una larga fila de carros alegóricos, era una fiesta con música, danzas, todos reían y cantaban. Los carros iban adornados con alegres colores, muchos globos y luces, se escuchaba como la multitud alzaba las palmas al son de la música. Sin saber como, me vi rodeado de las mismas personas que seguían los mágicos colores del circo. Los carros transitaban frente a mis ojos repleto de mujeres hermosas, con los cuerpos semidesnudos, la piel luminosa, adornadas con plumas y lentejuelas, todas sonrientes, era hermoso y sublime, lo contemplaba atónito, con la boca abierta. Un sueño mágico, indescriptible. De pronto el espectáculo se distorsiono, los colores desaparecieron y todo se torno blanco y negro, las muchachas se transformaron en horrendas viejas arrugadas, raquíticas, con la piel pegada a los huesos, con miradas ojerosas y tristes, demacradas y encorvadas. Los carros pasaban eternamente ante mis ojos, era escalofriante, perturbador. Me restregaba los ojos, pero la imagen era cada vez más confusa. El payaso del folleto apareció ante mis ojos, riendo y bailando, desafiante, sonriendo diabólicamente como lo hizo antes. Desperté aterrado, transpirando, casi sin respiración, la ventana se abrió repentinamente y un fuerte viento entro en la habitación, miles de papeles entraban volando violentamente, el viento amaino y un papel se poso justo a los pies de la cama, lo cogí: “Canal 6, las chicas de tus sueños solo para ti”. Estaba confundido, el miedo se apoderaba de mí, mire el papel y lo rompí en mil pedazos. El televisor se encendió sin razón alguna y ahí estaban las chicas bailando junto al payaso, seduciéndome con bellas sonrisas y cuerpos encantadores, me quede hipnotizado mirando el pequeño televisor, “Ven, ven…”- me decían, atrayéndome hacia ellas, vi que sus manos salían de la pantalla intentando tomar de la mía, a paso lento me acerque cada vez más a la caja en blanco y negro. Frente a la pantalla, era solo una perturbación mía, las hermosas mujeres no salían de la pantalla, estaban dentro del televisor riendo y jugando, ellas insistieron que las tocara y así lo hice. Hipnotizado por su belleza, no aparte mis ojos ni mis manos de la pantalla, sin darme cuenta las estaba tocando de verdad, podía sentir su aroma, su piel, mi cuerpo excitado, lo estaba disfrutando cuando el payaso lanzó una carcajada histriónica y con su dedo índice señala una ventana, me acerque a mirar y vi mi departamento, mi sillón, el vacío de mi habitación, al voltear estaba solo, no se encontraba ni el payaso, ni las hermosas mujeres, me encontraba en un vacío blanco, sin cielo, ni superficie, el silencio era sepulcral.

Me dormí no sé por cuanto tiempo. Desperté con la voz de Sara llamándome a lo lejos, mire por la pequeña ventana y ahí estaba ella caminando de un lado a otro en el departamento. Yo se que me buscaba. Comencé a gritar y a golpear la ventana desesperadamente “¡¡aquí!! ¡¡Aquí!! ¡¡Saraaaaa, estoy aquiii!!”- le grite una y otra vez, golpeando la ventana angustiado, llorando, “¡¡Saaarrrraaaa, aaaccccaaa!!”- decía incesantemente, mis puños rebotaban en el vidrio con fuerza, “¡¡Saraaa sacame de aquii!!”- volví a pegarle a la ventana con la palma abierta, cerrada, con los puños. “Al parecer no se encuentra en casa”- escuche decirle a una persona que la acompañaba, “pero su televisor esta encendido ¿Qué extraño?”- se acerco a la pantalla, la miró con extrañeza, seguí gritando con más fuerza pero ella no escuchó.

“Apagare este maldito televisor”- sentencio Sara y el vacío blanco donde me encontraba se oscureció.

Monday, November 29, 2010

SUEÑO HIPERBÓLICO


Termino a eso de las 3 de la madrugada el tributo a Death en el Infierno Bar, mientras nosotros aún nos encontrábamos con la adrenalina en lo alto, el cuerpo alcoholizado, el ánimo enriquecido a música, con ganas de seguir cabeceando y bebiendo cerveza, pero teníamos que resignarnos, el Infierno cerraba sus puertas y el paradero del transantiago poco a poco se atochaba de chascones de negro a la espera de la 201. No recuerdo si pasaron minutos u horas antes de subir a la micro, solo mantengo en mi memoria los comentarios de la tocata, un par de chistes y muchas risas. Recuerdo cuando subimos en masa intentando movilizarnos através de la cuncuna, conversando de manera espontánea, en tono alto, desinhibidos.

A pesar de la hora el recorrido era lento, tan lento que algunos pasajeros exaltados comenzaron a reclamar, silbando y pisoteando fuertemente contra el piso. Como nuestro estado era de euforia, por así decirlo, nos reíamos a carcajadas de los -¡ya poh! ¡apura la maquinaaa!- que se escuchaban desde el fondo, junto a algunos silbidos y risotadas, actitud que no les pareció para nada a los pasajeros molestos, pero nosotros para distender el ambiente agregábamos nuestra cuota –¡andai puro carreteando!- y otros se animaron -¡te faltan los puros remos para ir más lento!- El chofer a esa hora de la noche no le importaban los reclamos de las personas e incluso creo que disminuyo la velocidad, -¡métele chala poh hombree!- resonó desde el fondo, -¿por qué no sacai las orejas por la ventana y volai?- pregunto sarcásticamente el chofer, mirando sonriente por el espejo retrovisor y espontáneamente surgieron las carcajadas incluso en aquellos que se pensaba venían durmiendo, el chofer había hablado y no precisamente para decir una grosería o insulto como algunos hubiésemos pensado, sino para devolver el chiste. Creo que desde ese momento ya nadie más apuro al chofer, la verdad no lo sé, yo miraba al personaje extraño que se encontraba de pie en medio de la cuncuna “un punky” que hablaba fuerte, moviendo las manos de un lado a otro, enseñando sus cadenas, pasaba su mano de vez en cuando por los labios y se rascaba cada tanto la cabeza rasurada justo en el borde del mohicano pintado de varios colores.

A la altura del 6 de Gran Avenida tocó el timbre y antes de poner un pie fuera de la micro el chofer grito hacia atrás –¡a la otra me rajai el techo!- los pasajeros volvieron a reír, mientras yo imaginaba el mohicano como una sierra eléctrica cortando el techo. Me incorpore al sarcasmo palmoteando la espalda de uno de mis camaradas y estrechando las manos, como felicitando los dichos y el show.

Así es Santiago de noche, te encuentras con la otra cara de la ciudad, siempre hay personajes extraños, como tipos que se suben a cantar y por única vez en el día (en este caso la noche) la gente canta con ellos, los aplaude al mismo tiempo en que empinan el codo para llevarse una lata de cerveza o una caja de vino a la boca. La música había cesado y en el fondo del bus se encontraba el músico con la guitarra en la mano acercando el sombrero a los pasajeros. Sin darme cuenta ya estábamos en la Alameda, nos bajamos, nos despedimos y camine rápidamente al paradero de la 404 localizado cerca del metro Moneda, se que existe otro más cerca de donde me baje, pero encuentro muy oscura esa parte, sin nombrar los mendigos y otros personajes que se toman esa parte de la Alameda. Mejor respiro hondo y camino rápido hacia ese paradero que inspira más seguridad.

No demoro mucho en pasar, venia casi sin pasajeros y decidí sentarme en los primeros asientos después de la cuncuna, saque mi mp3 del bolsillo, acomode los audífonos, lo encendí, seleccione una carpeta, me cruce de brazos y me acurruque un poco en el asiento, estaba cansado y un poco pasado de copas, no me di cuenta en que momento comencé a cabecear, se me cerraban los ojos, intentaba resistirme, luchaba para mantenerlos abiertos y de vez en cuando lograba abrirlos.
En uno de esos abrir y cerrar de ojos vi subir a un hombre vestido completamente de blanco, sombrero fedora, con zapatos de punta ovalada. Su semblante inspiraba tranquilidad, casi luminoso. Me restregué los ojos, enfoque bien al hombre de blanco y muy tranquilo se sentó enfrente, justo en los asientos que están antes de la cuncuna en sentido opuesto al movimiento, su mirada se clavó en mi, sentí un pequeño escalofrió, trate de no inquietarme y volví a cruzarme de brazos, lo mire de reojo, hizo un ademán con el sombrero y sus labios dibujaron una pequeña sonrisa. Cerré los ojos y de pronto me encontraba caminando entre una neblina espesa, el piso húmedo era de adoquines, y unos rieles sobre la calzada atravesaban hacia lo que yo conocía como Estación Central, boquiabierto observe que la Estación no estaba cerrada con rejas y la Alameda que yo conocía no tenía las mismas divisiones. A lo lejos vi un trolebús y muy cerca de ahí un paradero de taxis, eso pensé porque eran unos Ford antiguos formados uno al lado del otro. Confundido sabia que estaba en Estación Central, sin embargo no era como yo la conocía, mire mi reloj y se había detenido, le di unos pequeños golpecitos, pero las manillas no volvieron a moverse. El silencio me inquieto, las manos sudadas las pase varias veces por mis pantalones, decidí caminar, aunque no sabia con que fin, pero camine, camine a paso lento, inseguro. Creo que casi llegaba a la calle Borja cuando unos tipos borrachos se abalanzaron sobre mi, intente defenderme, pero entre dos me tomaron con fuerza mientras el otro hurgaba entre mis ropas -aquí encontré quince pesos y …- no alcanzó a terminar de hablar cuando uno de ellos golpeo con el puño bien cerrado sobre mi rostro, un rodillazo en mi estomago, sentí como si el cuerpo se me reventara por dentro, intente forcejear, recibí otro golpe, caí al suelo, tosía sangre. Nuevamente me tomaron por los brazos e intentaron levantarme, no alcance a sobreponerme cuando una estocada certera entro a mi pecho, caí al suelo, no podía respirar, apreté mi pecho, desesperado intentaba inspirar, escupí sangre, mantenía apretado el pecho, no podía contener la sangre que salía a borbotones, caí sin fuerzas sobre los adoquines húmedos y como un cuadro incompleto mis asaltantes desaparecieron a paso ligero entre la espesa noche. Asustado desperté en el asiento del transantiago, el hombre de blanco me miro profundamente, intente inspirar hondo y ahogado comencé a escupir sangre. Cerré los ojos, los apreté fuerte, con temor los volví abrir, mi pecho ya no sangraba, mire hacia delante y vi al hombre de blanco tendido sobre el suelo, sobre una poza de sangre, con la mano sobre el corazón, retorciéndose de dolor, me levante a socorrerlo pero ya no se encontraba, fueron solo unos segundos y sin darme cuenta se desvaneció, caí descompuesto sobre el asiento, atónito, aterrado, agotado, el hombre de blanco había desaparecido, no podía creerlo, mis manos aun tiritaban, sudaban, aun sentía la respiración entrecortada. Abatido cerré los ojos, aun tembloroso respire hondo, un frío subió desde los pies hasta los hombros, al cuello, al borde de mi oído un susurro eléctrico casi imperceptible que decía: “Romualdo… Romualdo…”, el murmullo cavernoso es lo último que recuerdo antes de caer nuevamente en un sueño profundo. Desperté sobresaltado cuando el chofer de la 404 me despertó. Había llegado al final del recorrido.
Erzsebet

Friday, November 19, 2010

Palabr@s nº 4


Ya hice mi aporte en la Revista nº 3 y ahora lo hago en este cuarto número. Aqui les dejo el link para que descarguen esta Revista digital.

REVISTA PALABRAS Nº 4

Cariños

Connie TM.

Monday, October 18, 2010

Palabr@s nº 3

Este post es para contarles que ayude al colectivo literario Palabras, una revista del Circulo Literario de Maipú a darle vida a su formato digital, colabore diagramando y diseñando esta revista que se puede descargar en su blog: http://revistapalabrasclit.blogspot.com/

Espero se den una vuelta por esta página y bajen esta revista.

Además podran encontrar mi cuento titulado: "Lo que se pierde en la tierra" que también esta publicado en este blog.

Cariños

Connie TM

Monday, September 06, 2010

VIVIENDO ENTRE SARRACENOS


Algunos dicen que paso todo el tiempo Viviendo en el Desierto del Siroco, pero cuando se sale de ese letargo nacen hermosas creaciones.

Este es el caso del poemario "Viviendo entre Sarracenos" que decidí editarlo en forma independiente y en formato totalmente underground, bajo el sello "Australynorth". Tamaño medio oficio, tapa en papel opalina y con interior fotocopiado, 27 páginas, 66 copias limitadas.

El precio es de $1000 para Chile y el resto del mundo 3 dolares, precio que no incluye el envio. He publicado algunos poemas en este blog para quienes quieran conocer algo de "Viviendo entre Sarracenos" (el link esta al costado).

Para quienes quieran adquirirlo pueden comunicarse al mail australynorth@gmail.com

Yo por mi parte me siento muy feliz y agradecida por quienes han apoyado esta iniciativa, y me han dado fuerzas para que siga adelante. En especial a mi Familia, mi madre, mis hermanos y sobrinos. Así como también a mi esposo Juan que hace que cada día la existencia sea realmente bella.

Connie Tapia Monroy

Tuesday, June 22, 2010

Más que un costal de huesos

No recuerdo
si me encontró o lo encontré en medio de una madeja de cordeles
que se entrelazaban
y enredaban desde los pies hasta la cabeza.

Cuando salí de todo ese entuerto abrace ese esquelético ser.

A lo lejos escuche un murmullo,
la voz parecía moverse entre las centaureas
como aire gélido incrustándose entre los poros.

-Solo eran huesos los que tiré en aquella fosa común-
Las exclamaciones de respuesta pasaron del murmullo
a un estridente castañeo de piedras y huesos danzando.

Rodee con mayor fuerza su tronco
y mis manos se perdieron entre la carne pegada
y el cuero deshidratado se pegaba a mi corazón,
como si de mi quisiese nutrirse.

-Cierra los ojos- le dije,
al mismo instante que tomé su mano. Corrimos.

No recuerdo cuando
ni cuanto
solo recuerdo que al borde de un risco nos detuvimos

Nos miramos.
Sus ojos hundidos habían desaparecido
y mi corazón se encadenaba en el suyo.

Aunque no recuerdo
si salté,
saltamos,
o aun intentamos besarnos entre la distancia.

Erzsebet

Friday, May 28, 2010

Quedate con mi tarro de monedas



“Vamos!! ahora podréis hacer la fiesta que tanto estabais esperando, ha desaparecido, y a juzgar por su aspecto la última vez que lo vi. De seguro debe estar muerto” -Alguien le dijo algo parecido a esa chica del otro lado del camino o al menos debe haberlo pensado luego que me perdí en la realidad. A decir verdad, era lo único que me quedaba, perderme entre las personas y hundir mi rostro en mis manos sucias. No recuerdo muy bien si alguna vez tuve algo o si solo fue un sueño, mientras veía rebotar una moneda dentro del tarro, o mientras mis ojos se perdían entre los pies de las personas que llenaban la calle cada mañana.

Soñé que tenia un hogar, que tenia hermanos, incluso me había casado y hasta me titule en la universidad, ya ni se de que cosa. Siempre que me encontraba al culmine de alguna cosa que me hiciera feliz aparecía una bruja horrible con pies gigantes, llenos de fuego pisoteando cada una de esas cosas. Primero me arrebato a mis padres, creo que los encerró en un calabozo oscuro y húmedo. Jamás los volví a recuperar.

No alcance a sobreponerme, y la universidad me hizo despertar. Creo que me expulsarían o algo así. Costo, pero obtuve mi titulo y me case con la mujer que amaba. Y no paso mucho tiempo cuando la bruja lanzó una flecha de fuego y todos se cegaron. Me quede sin trabajo y sin esposa.

Ya destrozado, sin trabajo, sin casa, sin padres. La solución era esconderme, huir. No confiaba en nadie, no quería que aquella mala persona tuviera noticias de mí. Y no se como lo conseguí, pero pude recuperar un poco mi vida al lado de mis hermanos.

Sin embargo, aquellos ojos malignos sepultó un rayo de hielo en la tierra, congelando los corazones de lo único que me quedaba.

Volví a esconderme. Esta vez en la realidad, no podría arrebatarme las monedas que me arrojaran los transeúntes, porque ahí ya no era nada, solo un mendigo, un mendigo sin nombre, un ser desconocido.

Aunque debo reconocer que no fui un mendigo y nada más, era el mendigo más querido y nuevamente no paso mucho tiempo cuando la mirada de aquella persona me alcanzo. Me di cuenta cuando un día pateó mi tarro de monedas. Lo pateó con fuerza, permitiendo que algunas cayeran y rodaran lejos, sin ninguna posibilidad de recuperarlas. La miré y a la distancia me mostró sus dientes negros burlándose de mí.

Muchas veces pienso en algún plan para hacerle creer que en verdad estoy muerto y así ella pueda celebrar su anhelada fiesta.

Fiesta igual de vacía que sus envidias y ambiciones, una fiesta que de seguro será con el termino de una cama fría como mi pavimento. Por que de no ser así ¿entonces porque patear mi tarro de monedas con tanta alevosía?

Erzsebet

Wednesday, May 19, 2010

QUEBRANTADORES DE CONCIENCIA


“Al pasar la barca, me dijo un barquero / qué niña tan linda, no tiene dinero / Un, dos, tres, Pedro, Juan y José / lima, limita, limón, rosa, clavel y botón / sale niña que vas a perder, uno, dos y tres”. Miraba desde la ventana con nostalgia como saltaban la cuerda niños de su misma edad. Clarisa no sabia qué era salir a jugar, ni siquiera cómo era un aula de colegio, todos los días se asomaba escondida detrás de las cortinas a observar. Jamás decía nada a sus padres, pero ese día al escuchar “al pasar la barca” se perdió su mirada entre la cuerda y los pequeños pies de aquellas criaturas saltando con tanta alegría, no pudo contener las lagrimas. “No eres igual a ellos” -le dijo su madre, mientras la tomaba del hombro y la llevaba en silencio a la sala de estudios para que tomara la lección del día: “Lee la página 131”.


“¿Estas?” -teclea Clarisa en el computador. “Si, no he podido dormir” -responde su contacto. “Te he buscado estos días ¿dónde has estado?”. “Me mandaron de urgencia a España”. “¿Por eso no te has conectado?”. “Te dije que era como tu, ¿aún no me crees?”. “Mientras nuestros encuentros no sean como hologramas… aun tengo mis dudas”. “Linda, ya nos podremos ver… ya verás”.


El estado del comunicador virtual de su contacto aparece como desconectado, Clarisa suspira pero no se desconecta. Abatida, sus brazos lacios quedan paralizados al costado del cuerpo.


“No quiero leer” -con un tono de disgusto cierra el libro con fuerza, lo comprime contra su pecho dando señal de que nadie se lo puede arrebatar. “Tú no eres como ellos Clarisa, entiéndelo” -a pesar de sus cortos cinco años, no lo entiende, mira a su madre con furia acumulada y exige desafiante más detalles. “Eres…” -silencio incomodo- “Tú eres un ser humano puro, ellos son tan solo hologramas, imágenes enviadas a través del ciberespacio” -dice al fin su madre abatida, mientras el brillo de sus ojos se desvanece en la oscuridad.


Ella no se despega del computador. Desea que Guido se conecte. Ha estado años buscándolo. Esta vez cree que lo ha conseguido, a sus veintiún años lo ha logrado.


-Hija, creo que ya es tiempo que sepas como ocurrieron los acontecimientos-. Clarisa bordea las rodillas con ambos brazos, sentada en el suelo frente a sus dos padres.

En el año 2010 las personas perdieron toda fe. Ellas ya no se tocaban, no se veían. No escucharse entre sí, fue la enfermedad que se generó dentro de un caos colectivo esperando el fin del mundo. Algunos creían que la tierra cambiaria la polaridad y con ella vendría una gran catástrofe universal. Al ver que su Dios cristiano no los salvaría de dicha desgracia, terminaron convirtiéndose en seres débiles y vulnerables. Los Raelianos con sus adelantos, tomaron una fuerza y poder hasta hoy incontrolable. Los pocos católicos que existieron en la última época fueron exiliados a Roma, el único lugar, y casi extinto, donde existen personas devotas a esta creencia. Los que se quedaron en Chile, casi todos creyeron fuertemente en la ingeniería genética y en los Raelianos, llegando a pensar que ellos eran los únicos seres perfectos como los Elohim y que deberían ser solo ellos los que se perpetuaran en el gobierno. Se obsesionaron por la clonación. Hasta que un día apareció Rupert Sheldrake con una máquina que cambiaría la historia de Chile y el mundo.


En la pantalla aparece una ventana de conectado, era Guido que había vuelto a la red. Ella sonríe. Se preguntaba si él era capaz de sentir la misma emoción cada vez que se encontraban a través de la pantalla.


La maquina de “Campos Morfogenéticos” la trajeron ellos justo en el momento en que las personas depositaron toda su confianza en la creación de clones y seres de otros planetas. Todos pensaron que al acabar el año 2010 la única forma de salvarse era aceptar dicha máquina. El primero de diciembre todos los chilenos se acercaron voluntariamente para ser escaneados y formar parte de la base de datos. Menos tus abuelos, Clarisa, ellos se escondieron junto a un grupo de personas que no querían ser parte de esta locura y bien que lo pensaron. Al tiempo, todos los que no habían ido ese día de diciembre fueron perseguidos, atrapados, torturados y mutilados, nadie supo más de ellos. Sin embargo, los Raelianos han escondido esta realidad a todos sus asquerosos clones. “No entiendo ¿qué hacía la máquina? ¿Qué tiene que ver con los hologramas que transitan por la ciudad cada día?” -preguntó con interés.


Al escanearse, tu cuerpo se vuelve no material, pudiendo manipular esa información mediante la resonancia mórfica y moldear el desarrollo y comportamiento de todos ellos. Se han vuelto máquinas sin sentimientos que son controladas por los altos mandos.


“Aún espero una respuesta Guido” -sin despegar la mirada de la pantalla, ansiosa, espera ver alguna palabra desplegada. “Si, Clarisa, esta tarde te espero en mi departamento, te envío los datos por correo”.


Esa tarde venía de conseguir un poco de comida en los suburbios de Santiago. Había sido tarea difícil, pero lo había conseguido con algunos hologramas que traficaban ese tipo de especies. En la ranura inferior de la puerta vio un reflejo. No era una luz normal dentro de la casa. Se quedó un rato esperando en las afueras y no logró aguantar su curiosidad. Se tiro al suelo para mirar por debajo de la puerta. Vio unos pies luminosos. Sintió unos disparos. Desconcertada, aterrada, se escondió bajo las escaleras. Esperó con los ojos llenos de lágrimas a que se fueran.


Abrió la casilla de correo. Ahí estaba la dirección de Guido. Se duchó, arregló, delineó sus ojos, se aplico lápiz labial. Estuvo varios minutos mirándose en un diminuto espejo. Sigilosamente subió las escaleras del sótano, salió sin que nadie la viera. Caminó hacia el metro. Logró escabullirse entre los hologramas que orbitaban los vagones. Se sentó en una esquina, sintió un hielo subir desde la punta de los dedos, se estremece, trata de perder la mirada en el oscuro túnel.


Esos horripilantes hologramas salían por montones desde la casa. Después de los disparos se había quedado inmóvil en un rincón temblando de la impresión. Pasaron varios segundos antes de atreverse a salir de ahí. Trago saliva y entró a la casa. Había sangre derramada por doquier, sesos pegados en la pared, cráneos quebrados, ojos abiertos, blancos. En la mano de su madre la fotografía ensangrentada de Clarisa. Tanto fue el impacto de la sombría escena que su mente sucumbió como una pesadilla devorada peor que un cáncer.


Sube las escaleras del metro, camina por las calles solitarias del devastado Santiago. Una ciudad llena de escombros, casas a medio reconstruir, tambores encendidos. Clarisa los mira, recuerda que esos tambores aparecieron como forma de mantener el equilibrio entre los vivos y los muertos, para mantener alejados las almas errantes de quienes fueron exterminados. Ella por un tiempo quemó dinero falso por sus padres fallecidos, se entristece, ya no lo hace.


Mira a su alrededor, quizás está en un barrio donde habitaban seres humanos puros. Así se lo explica ella, mientras camina insegura. Al menos eso pretende creer. Vacila en cada paso y los recuerdos se apoderan de su mente como película enferma. En unos pasos más estaría frente a la puerta de Guido. Su andar se vuelve lento, inseguro. Llega, ahí está. Duda, vacila.


Toca el timbre. Silencio. Pulsa nuevamente el botón. Se estremece. La puerta se abre pero nadie esta detrás de ella. La empuja, no ve a nadie. Moja sus labios, suspira, se arma de valor y entra. Queda perpleja. El piso de la habitación está inundado de cables negros, blancos, rojos y amarillos amontonados unos sobre otros. No sabe donde pisar, pero avanza entre ellos con escalofrío lúgubre. Al final del pasillo, hay trece computadores. Se aproxima. Escucha ruidos metálicos. Mira, busca. Ahí esta Guido. Se horroriza. Ahí esta con la tapa del cráneo abierta con electrodos incrustados, manos y pies con placas eléctricas. Era un obeso mórbido, asquerosamente repugnante, con los ojos blancos como si viajará en alguna onda paralela, botando espuma por la boca incesantemente como si quiera hablar, pero no le alcanzaba ni siquiera para balbucear. No era el único. Los aparatos restantes constaban con “usuarios” de similares características. Verdaderamente repulsivo. Clarisa se contiene para no vomitar. Ruido ensordecedor. Se tapa los oídos consternada. De pronto, inmensos y espeluznantes hologramas entran al departamento, toman fuertemente los brazos de Clarisa. Había llegado su turno de ser escaneada.

Erzsebet

Nota: Este cuento fue escrito para Chile Bicentenario, en el marco de un concurso, que la pregunta principal era ¿Cómo se imagina el Chile del futuro? Ayer dieron a conocer el resultado del concurso (Link Aquí). Mi cuento esta lejo de sueños, anhelos y expectativas, me encanta que así sea.

Concurso: A quienes sean de Santiago, den la visión de este cuento posteando su comentario, regalaré el libro "Antología Talleres Literarios 2008", (talleres realizados en la comuna de Maipú). Para entrar al concurso deben enviar también sus datos al e-mail: erzsebet_bathory@esfera.cl

Wednesday, April 28, 2010

Sin darme cuenta del tiempo


No me había percatado que hace un mes no actualizaba mi blog y la verdad, no me di ni cuenta de como ha pasado el tiempo. Les cuento que en estos momentos estoy enfocada en un proyecto llamado Sudamerican Attack, un podcaster de difusión de la escena metalera sudamericana y ya llevamos 14 capitulos y 28 podcaster. Esto es lo que me ha mantenido tan distante del blog, los poemas y los cuentos.
Me dare un tiempo y volveré al curso normal de mi blog...
Cariños

Tuesday, March 16, 2010

EL EXTRAÑO

Dedicado a J. A. V. T. en conmeroración al sexto aniversario.


Nos besamos bajo la estela oscura de una canción,
sobre el ruido ensordecedor del bar,
entre el destino maldito.

Nos escondimos en nuestros cuerpos
bajo el alcohol
en un cuarto sombrío

lloré,
con su aroma a inocencia
frente a sus ojos,
bajo la luna.

lloré,
pensando en perder sus ojos
en una ciudad nefasta,
esclava

creí perder sus labios
entre la estela de frescas flores hipnotizantes.

Y sin embargo ambos al escapar,
al despertar del letargo,
corrimos a buscar esos ojos malditos
esa espalda encrespada
esa piel escarpada.
Ese no extraño entre las gentes

Eras solo tú
era yo,
viendonos en el vacio que siempre desee estar.
Besandonos eternamente.

No soltare tu mano,
esta vez
no dejare que te perdieras en la bruma.

Erzsebet


Wednesday, March 10, 2010

En un día 10 de marzo


• 1760 Nace Leandro Fernández de Moratín, dramaturgo español
• 1772 Nace el filósofo Friedrich von Schlegel
• 1781 Nace en Santiago Javiera Carrera Verdugo, que jugó un gran papel durante la Independencia de Chile, además de influir en la actuación de sus hermanos y en la sociedad de su tiempo.
• 1793 Francia: La vendée se levanta en armas contra la Revolución
• 1813 Federico Guillermo III de Prusia crea la medalla de la Cruz de Hierro
• 1815 Las tropas españolas derrotan a los rebeldes indígenas peruanos en Umachiri
• 1830 Nace en Santiago Gregorio Víctor Amunátegui, hermano de Miguel Luis, ambos destacados historiadores. Entre sus obras se encuentran: "Reconquista española" (1852), "La isla de Juan Fernández" (1852), "Poesías y poemas americanos" (1861) y "La instrucción primaria en Chile".
• 1875 El físico y profesor escocés Alexander Graham Bell, quien se naturalizaría estadounidense, llevó a cabo en Boston la primera transmisión remota de voz a través del teléfono inventado por él. Pudo comunicarse de una habitación a otra a tres metros de distancia.
• 1905 Comienza la batalla de Mukden entre japoneses y rusos, que duró quince días y ganaron los rusos
• 1906 Catástrofe minera en Courrieres, Lens (Francia) en la que 2.000 mineros son sepultados.
• 1909 El francés Emile Aubrun realiza el primer vuelo nocturno.
• 1910 Prohibición de la esclavitud en China
• 1910 Nace Pablo Serrano, escultor español
• 1919 Se inaugura el servicio radiotelegráfico entre Gran Bretaña y España
• 1928 Nace Sara Montiel, cantante y actriz española
• 1928 Nació James Earl Ray, asesino de Martin Luther King..
• 1932: Sigmund Freud publica "Lecciones de introducción al psicoanálisis".
• 1942 Fallece Sir William Henry Bragg, físico británico, premio Nobel de Física en 1915.
• 1945 Segunda Guerra Mundial. Trescientos aviones estadounidenses bombardean Tokio durante seis horas, con efectos devastadores
• 1946 Nace José Juan Bigas Luna, director español de cine
• 1946 Se celebra por primera vez en Chile el Día Internacional de la Mujer, en el teatro Baquedano de Santiago. A la asamblea se dirigió la presidenta de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, Amanda Labarca.
• 1947 Estalla la guerra civil en Paraguay
• 1955 Fallece Alexander Fleming, médico británico, descubridor de la penicilina
• 1957 Nació Osama bin Laden, multimillionario saudi y fundador de Al Qaida.
• 1958 Nace Sharon Stone, actriz estadounidense.
• 1969 Es condenado a 99 años de prisión James Earl Ray, asesino de Martin Luther King, pastor y líder de los derechos civiles
• 1971 A raíz de la muerte del mirista Jorge Fernández, al detonarle un artefacto explosivo que llevaba consigo, la secretaría General del MIR declaró: "El uso de armas y elementos de defensa por parte de nuestros compañeros y trabajadores constituyen una legítima necesidad para defender sus vidas y sus intereses de clases".
• 1974 Aparece en la selva de Filipinas un oficial del Ejército japonés casi 30 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial
• 1980 Abrí los ojos por primera vez, donde me dijeron era el mundo real

Friday, March 05, 2010

FANTASÍAS



Ser como Henry Spencer,
cortar la cabeza y convertirla en gomas de borrar,
perderme en un sueño dentro del radiador

Soñar
caminar en la orilla de la playa
mojando a ratos los pies descalzos
mirar el horizonte turquesa
besar, olvidar.

Estoy en una pobre yacija
llena de zarzales a mí alrededor
con el cerebro lleno de imágenes
proyectándose eternamente,
viviendo el sueño equivocado.

Erzsebet