
si me encontró o lo encontré en medio de una madeja de cordeles
que se entrelazaban
y enredaban desde los pies hasta la cabeza.
Cuando salí de todo ese entuerto abrace ese esquelético ser.
A lo lejos escuche un murmullo,
la voz parecía moverse entre las centaureas
como aire gélido incrustándose entre los poros.
-Solo eran huesos los que tiré en aquella fosa común-
Las exclamaciones de respuesta pasaron del murmullo
a un estridente castañeo de piedras y huesos danzando.
Rodee con mayor fuerza su tronco
y mis manos se perdieron entre la carne pegada
y el cuero deshidratado se pegaba a mi corazón,
como si de mi quisiese nutrirse.
-Cierra los ojos- le dije,
al mismo instante que tomé su mano. Corrimos.
No recuerdo cuando
ni cuanto
solo recuerdo que al borde de un risco nos detuvimos
Nos miramos.
Sus ojos hundidos habían desaparecido
y mi corazón se encadenaba en el suyo.
Aunque no recuerdo
si salté,
saltamos,
o aun intentamos besarnos entre la distancia.
Erzsebet