Thursday, December 18, 2014

PEDAZO DE CIELO


A tí, mujer valiente

Un día su padre formó una nueva familia. Ella asumió el rol. Sacó adelante a su madre y hermanos. Estudió, trabajó y sin darse cuenta cedió el pan, su ropa. Dio todo lo que tenía, incluso a extraños. Pero la ayuda no era suficiente para tanta necesidad, ni menos para el mundo.
Alguien le dijo que buscará la Atlántida y que desde ahí, quizás, podría esparcir prosperidad.
En el viaje se enfrentó al demonio prejuicioso, al dragón intolerante y al ogro hipócrita. Jamás llegó a la isla, pero si encontró un pedazo de cielo.
Y sumergida en el paraíso al fin escuchó a alguien gritar desde su interior “¡Ayúdame! ¡Ayúdame!”. Su alma golpeaba con fuerza.
Se miró a si misma, estaba cansada, ya no podía salvar al mundo, solo a sí misma. Ella ya no quería ser padre, necesitaba volver a ser mujer, adolescente, niña, bebé, embrión.
Volvió a casa, posó su cabeza en las piernas de su madre y lloró, lloró hasta sentirse hija nuevamente.

Connie Tapia Monroy.

2 comments:

Paul Eric said...

Onírico. Hermoso.

Connie Tapia M. said...

que bueno que te gusto!! Gracias!!